Natación y salud ocular: cómo proteger tus ojos del cloro

5 Ago 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

La natación y la salud ocular van ligados. Este deporte es uno de los más completos y recomendables para personas de todas las edades. Sin embargo, el contacto repetido con el agua de piscinas, jacuzzis o incluso aguas naturales puede provocar molestias oculares si no se adoptan algunas medidas de protección.

Es frecuente que, después de nadar, aparezcan síntomas como enrojecimiento, escozor, lagrimeo o sensación de arenilla. En la mayoría de los casos se deben a la irritación de la superficie ocular, aunque en ocasiones también pueden indicar una infección, como una conjuntivitis. El uso de gafas de piscina adecuadas, una buena higiene y evitar determinadas conductas, como bañarse con lentes de contacto, ayudan a reducir gran parte de estos problemas.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca atendemos con frecuencia pacientes que consultan por molestias oculares relacionadas con la práctica de la natación. Identificar la causa permite aplicar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.

¿Por qué el cloro puede irritar los ojos?

Existe la creencia de que el cloro es el principal responsable del escozor ocular tras un baño en la piscina. Sin embargo, el problema no suele ser el cloro por sí mismo. Cuando el cloro reacciona con el sudor, la orina, restos de cosméticos u otras sustancias presentes en el agua, se forman compuestos llamados cloraminas, que son los responsables de gran parte de la irritación ocular y del característico olor intenso de algunas piscinas. 

Una piscina correctamente mantenida y con un buen equilibrio químico suele producir menos molestias que otra con una elevada concentración de cloraminas. Las cloraminas pueden alterar la película lagrimal que protege la superficie del ojo y favorecer la aparición de síntomas como:

  • Enrojecimiento
  • Escozor
  • Picor
  • Lagrimeo
  • Sensación de cuerpo extraño
  • Visión borrosa transitoria

Estas molestias suelen desaparecer pocas horas después del baño, aunque pueden persistir en personas con ojo seco o sensibilidad ocular previa.

¿El agua salada también puede afectar a los ojos?

Sí. Aunque el mar no contiene cloro, el agua salada también puede producir irritación, especialmente cuando existe sequedad ocular o pequeñas lesiones en la superficie de la córnea. Además, el agua del mar, los lagos o los ríos puede contener microorganismos capaces de provocar infecciones, por lo que tampoco conviene abrir los ojos bajo el agua sin protección.

¿Por qué es importante utilizar gafas de piscina?

Las gafas de piscina constituyen la medida preventiva más eficaz para proteger los ojos durante la natación. Su función es crear una barrera entre la superficie ocular y el agua, reduciendo el contacto con cloraminas, microorganismos y otras sustancias irritantes. Además, ayudan a disminuir la evaporación de la lágrima y mejoran la comodidad durante el entrenamiento. Es recomendable elegir unas gafas que:

  • Ajusten correctamente sin ejercer una presión excesiva
  • Formen un sellado uniforme alrededor de los ojos
  • No permitan la entrada de agua
  • Tengan lentes con protección frente a la radiación ultravioleta si se utilizan en piscinas exteriores o aguas abiertas
  • Se mantengan limpias y en buen estado

Unas gafas demasiado apretadas pueden dejar marcas temporales alrededor de los ojos, pero no suelen producir daños permanentes.

¿Es recomendable nadar con lentes de contacto?

No. Las principales sociedades científicas desaconsejan utilizar lentes de contacto mientras se nada, incluso en piscinas tratadas con cloro. Las lentillas pueden:

  • Retener microorganismos entre la lente y la córnea
  • Favorecer infecciones oculares
  • Absorber productos químicos presentes en el agua
  • Desplazarse o perderse durante el baño

Una de las complicaciones más importantes es la queratitis por Acanthamoeba, una infección poco frecuente pero potencialmente grave que puede adquirirse al entrar en contacto con agua contaminada mientras se utilizan lentes de contacto.

Si es imprescindible utilizarlas para practicar deporte, se recomienda emplear lentes desechables diarias junto con gafas de piscina bien ajustadas y retirarlas inmediatamente después del baño siguiendo las indicaciones del especialista.

Conjuntivitis relacionada con la natación

No todos los ojos rojos después de la piscina corresponden a una conjuntivitis. En muchas ocasiones se trata simplemente de una irritación química provocada por las cloraminas Sin embargo, también pueden aparecer conjuntivitis infecciosas, especialmente cuando existe transmisión de virus o bacterias entre usuarios de piscinas o instalaciones deportivas.

Dependiendo de la causa, la conjuntivitis puede aparecer por:

  • Ojo rojo persistente
  • Lagrimeo abundante
  • Secreción mucosa o purulenta
  • Picor
  • Sensación de arenilla
  • Molestias al abrir los ojos por la mañana
  • Inflamación de los párpados
  • Sensibilidad a la luz

La conjuntivitis irritativa suele mejorar en poco tiempo al dejar de exponerse al agua. En cambio, una conjuntivitis infecciosa puede prolongarse varios días y necesitar tratamiento según su origen.

¿Cuándo puede ser contagiosa?

Las conjuntivitis de origen viral y algunas bacterianas pueden transmitirse fácilmente mediante el contacto con las manos, las toallas o las secreciones oculares. Por ello, si existe una conjuntivitis confirmada, es recomendable:

  • No acudir a la piscina
  • No compartir toallas
  • Lavarse las manos con frecuencia
  • Evitar tocarse los ojos
  • Seguir las indicaciones del oftalmólogo

Ojo seco y natación

Las personas con ojo seco suelen notar más molestias después de nadar. El contacto repetido con el agua puede alterar todavía más la película lagrimal y favorecer síntomas como escozor, sensación de cuerpo extraño, visión fluctuante o necesidad de parpadear constantemente.

El uso de lágrimas artificiales antes y después del baño puede resultar útil en algunos pacientes, siempre siguiendo las recomendaciones del especialista.

¿Qué hacer si los ojos escuecen después de la piscina?

No se recomienda utilizar colirios antibióticos o corticoides sin prescripción médica. Y, si aparece irritación leve, generalmente basta con:

  • Aclarar los ojos con suero fisiológico o agua limpia
  • Utilizar lágrimas artificiales si están indicadas
  • Evitar frotarse los ojos
  • Descansar unas horas antes de volver a nadar

Consejos para proteger los ojos al nadar

Pequeños hábitos pueden reducir considerablemente el riesgo de molestias o infecciones. Se recomienda:

  • Utilizar siempre gafas de piscina bien ajustadas
  • No nadar con lentes de contacto
  • Ducharse antes de entrar en la piscina para reducir la formación de cloraminas
  • Evitar abrir los ojos bajo el agua sin protección
  • No compartir toallas ni gafas de natación
  • Sustituir las gafas cuando pierdan su capacidad de sellado
  • Lavarse las manos antes de tocarse los ojos
  • No bañarse si se tiene una conjuntivitis infecciosa

Además, mantener una correcta higiene de las piscinas y respetar las normas de mantenimiento ayuda a proteger la salud ocular de todos los usuarios.

¿Los niños tienen más riesgo?

Sí. Los niños suelen permanecer más tiempo dentro del agua y con frecuencia se frotan los ojos con las manos mojadas. Además, las conjuntivitis víricas son especialmente frecuentes en edad escolar y pueden propagarse con facilidad en piscinas, campamentos o actividades deportivas. Por ello, es aconsejable que utilicen gafas adaptadas a su tamaño y que no acudan a la piscina si presentan secreción ocular o una conjuntivitis contagiosa.

Natación y salud ocular en Salamanca

Practicar natación no supone un riesgo para los ojos cuando se adoptan medidas sencillas de prevención. El uso de gafas de piscina, evitar las lentes de contacto durante el baño y mantener una buena higiene ayudan a reducir la irritación ocular y el riesgo de infecciones.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca evaluamos las molestias oculares relacionadas con la natación para diferenciar una simple irritación por el agua de problemas que requieren tratamiento, como conjuntivitis, queratitis o lesiones de la superficie ocular.

Si después de nadar presentas dolor, visión borrosa persistente, secreción o un ojo rojo que no mejora, es recomendable acudir al oftalmólogo para realizar una exploración completa y recibir el tratamiento más adecuado.

Dr. Alberto Bermudez
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Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

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