Lagrimeo excesivo (epífora): por qué lloran los ojos y qué soluciones existen

10 Ago 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

Que los ojos produzcan lágrimas es completamente normal. La lágrima mantiene la superficie ocular lubricada, ayuda a protegerla y permite que los párpados se deslicen correctamente con cada parpadeo. Sin embargo, cuando los ojos están constantemente húmedos o las lágrimas llegan a caer por las mejillas sin una causa aparente, podemos estar ante un problema conocido como epífora o lagrimeo excesivo.

El lagrimeo puede aparecer en uno o en ambos ojos y no siempre significa que estemos produciendo demasiadas lágrimas. En muchas ocasiones, el problema se encuentra precisamente en el sistema encargado de drenarlas. También puede ocurrir algo aparentemente contradictorio: un ojo seco puede lagrimear mucho. Cuando la superficie ocular está irritada, el organismo responde produciendo lágrimas de forma refleja.

Por este motivo, antes de buscar una solución para los ojos llorosos es importante conocer qué está provocando el problema. En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca estudiamos tanto la superficie ocular como los párpados y las vías lagrimales para determinar el origen del lagrimeo y elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente.

¿Qué es la epífora?

La epífora es el término médico utilizado para describir un lagrimeo excesivo que provoca acumulación de lágrimas en los ojos y, en algunos pacientes, su desbordamiento hacia las mejillas.

Para comprender por qué ocurre, primero hay que saber cómo funciona normalmente la lágrima. Las glándulas lagrimales producen el componente acuoso de las lágrimas. Con cada parpadeo, la película lagrimal se distribuye por la superficie del ojo y el exceso se dirige hacia unos pequeños orificios situados en la parte interna de los párpados, denominados puntos lagrimales.

Desde ahí, las lágrimas pasan por:

  • Los puntos lagrimales
  • Los canalículos
  • El saco lagrimal
  • El conducto nasolagrimal

Finalmente, llegan hasta la cavidad nasal. Si producimos demasiadas lágrimas o existe algún problema en este sistema de drenaje, pueden acumularse y aparecer los característicos ojos llorosos.

¿Por qué me lloran tanto los ojos?

Las causas del lagrimeo excesivo pueden dividirse en dos grandes grupos. Por un lado, el ojo puede estar produciendo más lágrimas de las necesarias como respuesta a una irritación. Por otro, puede producir una cantidad normal de lágrima pero tener dificultades para evacuarla correctamente.

Diferenciar ambas situaciones es fundamental porque el tratamiento será completamente distinto.

Ojo seco: una causa frecuente de lagrimeo

Aunque pueda parecer contradictorio, una de las causas que debemos valorar ante unos ojos que lagrimean continuamente es el ojo seco. Cuando la película lagrimal no protege adecuadamente la superficie ocular, esta puede irritarse. Como mecanismo de defensa, las glándulas lagrimales producen una mayor cantidad de lágrima acuosa.

El resultado es un ojo que puede sentirse seco, irritado y, al mismo tiempo, lagrimear. Este tipo de lagrimeo puede acompañarse de:

  • Escozor
  • Sensación de arenilla
  • Quemazón
  • Visión fluctuante
  • Molestias con el viento
  • Necesidad frecuente de parpadear
  • Lagrimeo al salir a la calle o exponerse al frío

Por tanto, utilizar simplemente un colirio para “secar” el ojo no es la solución. Si el problema procede de una alteración de la superficie ocular, será necesario tratar la causa del ojo seco.

Obstrucción de la vía lagrimal

Otra causa importante de epífora es la obstrucción o estrechamiento de alguna parte del sistema de drenaje. Podemos imaginar la vía lagrimal como una pequeña tubería encargada de llevar el exceso de lágrimas desde el ojo hasta la nariz. Si algún punto de ese recorrido se estrecha o se bloquea, las lágrimas se acumulan y terminan desbordándose.

La obstrucción puede aparecer en los puntos lagrimales, los canalículos, el saco lagrimal o el conducto nasolagrimal. En los adultos, los conductos pueden estrecharse con la edad o como consecuencia de inflamaciones, infecciones, traumatismos o cirugías previas.

Cuando existe una obstrucción, el paciente puede notar un ojo constantemente húmedo y tener que secarse las lágrimas con frecuencia.

Problemas en los párpados

Para que la lágrima drene correctamente no basta con que la vía lagrimal esté abierta. Los párpados también tienen que encontrarse en una posición adecuada. Cada vez que parpadeamos se produce un pequeño mecanismo de bombeo que ayuda a dirigir la lágrima hacia los puntos lagrimales.

Alteraciones como el ectropión, en el que el párpado inferior se gira hacia fuera, pueden separar el punto lagrimal de la superficie del ojo e impedir que recoja correctamente las lágrimas. El entropión, por el contrario, hace que el párpado gire hacia dentro. Las pestañas pueden rozar la córnea y provocar irritación, lo que aumenta la producción refleja de lágrima.

La laxitud de los párpados asociada a la edad también puede alterar este mecanismo de drenaje.

Conjuntivitis y alergias

Las conjuntivitis pueden provocar un aumento importante del lagrimeo. En una conjuntivitis alérgica, generalmente predominan el picor, el lagrimeo y el enrojecimiento, y suelen estar afectados ambos ojos. Mientras que en las conjuntivitis víricas también pueden producir abundante lágrima, además de ojo rojo, sensación de arenilla y secreción acuosa.

Por eso, un episodio puntual de lagrimeo acompañado de otros síntomas puede tener un origen muy diferente al de una epífora crónica producida por una obstrucción lagrimal.

Pestañas, cuerpos extraños e irritación ocular

Cualquier elemento que irrite la superficie del ojo puede activar la producción refleja de lágrimas. Algunos ejemplos son:

  • Una pestaña dirigida hacia el ojo
  • Arena o pequeñas partículas
  • Una erosión de la córnea
  • Humo
  • Productos químicos
  • Viento intenso
  • Determinados cosméticos
  • Inflamación de los párpados

En estas situaciones, las lágrimas actúan como un mecanismo natural de defensa para intentar eliminar aquello que está irritando el ojo.

Lagrimeo relacionado con la edad

La epífora es especialmente frecuente en personas mayores. Con el envejecimiento pueden producirse varios cambios simultáneos: los puntos lagrimales pueden estrecharse, los párpados perder firmeza y separarse ligeramente del ojo y el mecanismo de bombeo de la lágrima hacerse menos eficaz.

Además, el ojo seco es más frecuente con la edad. Esto explica por qué algunas personas presentan una combinación de sequedad, irritación y lagrimeo continuo.

¿Por qué me llora solamente un ojo?

Que el lagrimeo afecte predominantemente a un solo ojo puede orientar al especialista hacia determinadas causas. Por ejemplo, puede existir:

  • Una obstrucción de la vía lagrimal de ese lado
  • Un cuerpo extraño
  • Una pestaña mal dirigida
  • Una alteración unilateral del párpado
  • Una infección del sistema lagrimal
  • Una lesión de la superficie ocular

No significa necesariamente que exista un problema grave, pero un lagrimeo unilateral persistente merece una valoración oftalmológica para conocer su origen.

¿Qué otros síntomas pueden acompañar a la epífora?

Dependiendo de la causa, el lagrimeo puede aparecer junto a otros síntomas:

  • Visión borrosa temporal por acumulación de lágrima
  • Ojo rojo
  • Picor
  • Escozor
  • Sensación de cuerpo extraño
  • Secreciones
  • Costras en los párpados
  • Irritación de la piel por secarse continuamente
  • Hinchazón cerca del ángulo interno del ojo

Cuando existe una infección del saco lagrimal también puede aparecer dolor, enrojecimiento e inflamación en la zona situada entre el ojo y la nariz.

Tratamiento del lagrimeo excesivo

No existe un único tratamiento para la epífora. La solución depende completamente de su causa.

  • Cuando el problema es el ojo seco. Puede ser necesario tratar la superficie ocular mediante lágrimas artificiales u otros tratamientos específicos según el tipo y la gravedad del ojo seco. El objetivo es mejorar la estabilidad de la película lagrimal y reducir la irritación que está provocando el lagrimeo reflejo.
  • Cuando existe alergiaEl tratamiento se dirige a controlar la reacción alérgica y la inflamación ocular. Dependiendo del caso, pueden utilizarse colirios específicos prescritos por el especialista.
  • Cuando existe una infecciónEl tratamiento dependerá de si se trata de una conjuntivitis, una infección de la vía lagrimal u otro proceso. Los antibióticos no son necesarios en todos los ojos rojos o llorosos, por lo que no conviene utilizar colirios antibióticos sin una valoración previa.
  • Cuando el problema está en el párpado. Alteraciones como el ectropión o el entropión pueden necesitar una pequeña intervención para devolver el párpado a su posición normal. Al corregir la posición se consigue que la lágrima vuelva a distribuirse y drenarse adecuadamente y se evita la irritación continua de la superficie ocular.
  • Cuando existe una obstrucción lagrimal. Si el lagrimeo se debe a un estrechamiento u obstrucción de la vía lagrimal, el tratamiento dependerá de la localización y extensión del bloqueo. En algunos casos pueden realizarse procedimientos para ampliar los puntos lagrimales o tratar obstrucciones parciales. Cuando existe una obstrucción del conducto nasolagrimal en adultos, una de las intervenciones utilizadas es la dacriocistorrinostomía.

¿Puede desaparecer el lagrimeo por sí solo?

Depende de la causa. Una irritación puntual producida por viento, humo, una alergia leve o una conjuntivitis puede mejorar cuando desaparece el factor desencadenante.

En cambio, una obstrucción anatómica persistente de la vía lagrimal generalmente no se resuelve simplemente utilizando lágrimas artificiales. Por este motivo, cuando el problema se mantiene durante semanas o meses es importante estudiarlo en lugar de acostumbrarse a secar continuamente las lágrimas.

Lagrimeo excesivo: encontrar la causa antes de tratarlo

La epífora puede parecer un problema menor, pero cuando el lagrimeo es constante puede resultar muy incómodo, dificultar la visión y producir irritación alrededor de los ojos. Además, no existe una única causa. Un paciente puede lagrimear porque tiene ojo seco, mientras que otro puede presentar una obstrucción de la vía lagrimal o una alteración en la posición del párpado.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca realizamos una valoración completa de la superficie ocular, los párpados y el sistema de drenaje lagrimal para determinar por qué se produce el lagrimeo y establecer el tratamiento más adecuado.

Si notas que uno o ambos ojos lloran constantemente, especialmente si el problema persiste o se acompaña de secreción, dolor, irritación o visión borrosa, una exploración oftalmológica permitirá identificar su origen y valorar la mejor solución para cada caso.

Dr. Alberto Bermudez
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Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

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