Melanoma uveal: síntomas, diagnóstico y tratamiento

5 Ago 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

El melanoma uveal es un tumor maligno poco frecuente que se desarrolla en el interior del ojo. Puede aparecer en el iris, el cuerpo ciliar o la coroides, tres estructuras que forman la úvea. La mayoría de los casos se originan en la coroides, una capa vascular situada entre la retina y la esclerótica. Aunque es el tumor maligno primario intraocular más frecuente en adultos, continúa siendo una enfermedad rara. Uno de sus principales problemas es que puede crecer sin provocar molestias durante las primeras etapas. 

El diagnóstico precoz del melanoma uveal permite estudiar la lesión cuando todavía presenta un tamaño reducido, diferenciarla y valorar tratamientos dirigidos a controlar el tumor y conservar el ojo siempre que sea posible. Sin embargo, detectarlo pronto no elimina por completo el riesgo de que pueda extenderse a otras partes del organismo, ya que el pronóstico también depende de las características biológicas y genéticas del tumor.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca realizamos exploraciones del fondo de ojo y pruebas de imagen para detectar lesiones pigmentadas sospechosas. Cuando los hallazgos hacen pensar en un posible melanoma uveal, el paciente debe ser derivado a una unidad especializada en oncología ocular para confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento.

¿Qué es el melanoma uveal?

El melanoma uveal es un cáncer originado en los melanocitos, las células encargadas de producir melanina. Estas células se encuentran también en la úvea, una capa del ojo formada por:

  • Iris: es la parte coloreada del ojo y regula la cantidad de luz que entra a través de la pupila. Los melanomas del iris son menos frecuentes y, al ser visibles desde el exterior, en ocasiones se detectan antes que los tumores situados en la parte posterior del ojo.
  • Cuerpo ciliar: se encuentra detrás del iris y participa en el enfoque y en la producción del humor acuoso. Los tumores de esta zona pueden permanecer ocultos durante más tiempo porque no son visibles sin una exploración especializada.
  • Coroides: es una capa rica en vasos sanguíneos situada debajo de la retina. La mayoría de los melanomas uveales se originan en esta estructura.

El melanoma uveal no es lo mismo que un melanoma de la piel que haya llegado al ojo. Tampoco debe confundirse con el melanoma conjuntival, que aparece en la superficie ocular y presenta características diferentes.

¿Por qué es importante el diagnóstico precoz?

El melanoma uveal puede no producir síntomas en sus primeras fases. Cuando se localiza en la coroides o en el cuerpo ciliar, el paciente no puede verlo externamente y puede conservar una buena visión mientras la lesión crece.

Las revisiones con dilatación permiten observar estructuras internas que no se valoran en una comprobación simple de la graduación. De hecho, una parte de estos tumores se detecta durante exámenes rutinarios antes de que el paciente note cambios visuales. Descubrir una lesión pequeña puede facilitar:

  • Su diferenciación respecto a un nevus coroideo
  • La documentación precisa de su tamaño
  • El seguimiento de posibles cambios
  • La elección de tratamientos conservadores cuando estén indicados
  • Una mejor planificación para preservar la visión y las estructuras oculares
  • El inicio del estudio sistémico y del seguimiento oncológico

El diagnóstico temprano es importante, pero no permite asegurar que el tumor no vaya a producir metástasis. El riesgo de diseminación depende, entre otros factores, del tamaño, la localización y las características celulares y genéticas del melanoma.

Síntomas del melanoma uveal

Algunas personas no presentan ningún síntoma. Cuando aparecen manifestaciones visuales, pueden confundirse con alteraciones más frecuentes y benignas. Los síntomas posibles incluyen:

  • Visión borrosa o distorsionada
  • Pérdida de una zona del campo visual
  • Aparición de una sombra en un ojo
  • Destellos luminosos
  • Puntos o formas móviles en la visión
  • Una mancha oscura visible en el iris
  • Cambio en el tamaño o la forma de la pupila
  • Disminución progresiva de la visión
  • Dolor ocular, aunque no es lo más habitual

Estas señales no significan necesariamente que exista un melanoma. Los destellos, las sombras y la visión borrosa también pueden aparecer en enfermedades de la retina, alteraciones del vítreo o cataratas. La única forma de conocer su origen es realizar una exploración oftalmológica.

¿Qué factores aumentan el riesgo?

No se conoce una causa única del melanoma uveal y muchas personas diagnosticadas no presentan un factor de riesgo claramente identificable. Se ha observado una mayor frecuencia en personas con:

  • Edad avanzada
  • Piel clara
  • Ojos claros, especialmente azules o verdes
  • Determinadas alteraciones hereditarias poco frecuentes
  • Melanocitosis ocular u oculodérmica
  • Algunos nevus o lesiones pigmentadas dentro del ojo

Presentar uno de estos factores no significa que se vaya a desarrollar el tumor. Del mismo modo, puede aparecer en personas que no tienen ninguno conocido. A diferencia del melanoma cutáneo y de algunas lesiones de la superficie ocular, no está claramente demostrado que la exposición solar sea una causa directa del melanoma uveal.

Melanoma uveal y nevus coroideo: ¿son lo mismo?

No. Un nevus coroideo es una lesión pigmentada benigna similar a un lunar situado dentro del ojo. Es mucho más frecuente que el melanoma y la mayoría permanece estable durante toda la vida. Sin embargo, algunos nevus presentan características que requieren vigilancia, ya que una lesión pequeña puede resultar difícil de diferenciar inicialmente de un melanoma en fase temprana.

Encontrar un nevus coroideo no implica tener cáncer. En muchos casos basta con documentarlo mediante fotografías y repetir las exploraciones en los plazos establecidos.

¿Cómo se diagnostica el melanoma uveal?

El diagnóstico comienza con una exploración oftalmológica completa y la dilatación de la pupila. Según la localización y las características de la lesión, pueden realizarse varias pruebas. Entre ellas:

  • Fondo de ojo
  • Retinografía
  • Ecografía ocular
  • OCT
  • Angiografía
  • Biopsia

¿Qué ocurre después de detectar una lesión sospechosa?

Cuando existe sospecha de melanoma uveal, el paciente debe ser valorado por una unidad especializada en tumores oculares. Allí se confirma el diagnóstico, se calcula el tamaño y se estudia si el tumor se encuentra limitado al ojo o existen signos de extensión.

El estudio puede incluir pruebas generales de imagen y análisis, de acuerdo con el criterio del equipo de Oncología. El hígado es el órgano al que el melanoma uveal se disemina con mayor frecuencia, por lo que suele formar parte del seguimiento sistémico tras el tratamiento ocular.

Que se soliciten estas pruebas no significa que existan metástasis. Forman parte de la valoración y vigilancia habitual de esta enfermedad.

Tratamiento del melanoma uveal

El tratamiento depende de:

  • Tamaño y grosor del tumor
  • Localización en el iris, cuerpo ciliar o coroides
  • Visión del ojo afectado
  • Estado del otro ojo
  • Edad y salud general del paciente
  • Existencia de extensión fuera del ojo
  • Características pronósticas de la lesión

Las principales opciones son las siguientes.

Observación

Algunas lesiones pequeñas y dudosas pueden vigilarse inicialmente mediante fotografías, OCT y ecografía. La observación no significa ignorar la lesión. Implica realizar controles precisos para comprobar si existe crecimiento u otro cambio que confirme la necesidad de tratarla.

Radioterapia localizada

La braquiterapia con placa es uno de los tratamientos más utilizados. Consiste en colocar temporalmente una pequeña placa radiactiva sobre la pared externa del ojo, junto a la zona en la que se encuentra el tumor.

Su objetivo es destruir las células tumorales y conservar el ojo. La visión final dependerá del tamaño y de la proximidad del melanoma a estructuras como la mácula o el nervio óptico. También pueden utilizarse otras modalidades de radioterapia, como la radioterapia con protones, en centros especializados.

Cirugía

Dependiendo del caso, puede realizarse una resección local del tumor o una cirugía para retirar el globo ocular, denominada enucleación. La enucleación se reserva principalmente para tumores grandes, ojos dolorosos, lesiones con determinadas características o situaciones en las que conservar el ojo no ofrece una alternativa segura o útil.

Láser y termoterapia

En casos seleccionados, la fotocoagulación o la termoterapia transpupilar pueden emplearse solas o asociadas a otros tratamientos. No son adecuadas para todos los melanomas. El NCI incluye entre las opciones terapéuticas la observación, la cirugía, la radioterapia, la fotocoagulación y la termoterapia, seleccionadas según las características de cada tumor.

¿Se puede conservar la visión?

En muchos casos se puede conservar el ojo, pero el resultado visual es variable. La visión después del tratamiento depende de:

  • El tamaño del melanoma
  • Su cercanía a la mácula o al nervio óptico
  • El estado previo de la retina
  • La modalidad terapéutica utilizada
  • Las posibles complicaciones posteriores

La radioterapia puede controlar el tumor, pero con el tiempo puede producir cambios en la retina, el nervio óptico o el cristalino. Por eso, el seguimiento oftalmológico continúa después de finalizar el tratamiento. El objetivo no es únicamente conservar el globo ocular, sino controlar el tumor y mantener la mejor visión posible sin comprometer la seguridad del paciente.

Seguimiento después del tratamiento

El seguimiento tiene dos partes. Por un lado, se revisa el ojo para comprobar que el tumor disminuye o permanece inactivo y para tratar posibles complicaciones. Pueden repetirse la ecografía, las fotografías y la OCT. Por otro lado, se mantiene vigilancia médica para detectar una posible extensión sistémica. Los controles del hígado son especialmente relevantes porque es el lugar más frecuente de metástasis del melanoma uveal. La periodicidad y el tipo de pruebas dependen del riesgo individual y del protocolo del equipo especializado.

Conclusión

El melanoma uveal es poco frecuente, pero puede desarrollarse sin síntomas durante sus primeras etapas. Las revisiones oftalmológicas con dilatación permiten examinar la retina y la coroides y detectar lesiones internas que no son visibles desde el exterior.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca realizamos exploraciones completas del fondo de ojo y pruebas de imagen para estudiar nevus coroideos y otras lesiones pigmentadas. Si encontramos características sospechosas, orientamos al paciente y coordinamos su derivación a una unidad especializada en oncología ocular.

La mayoría de las manchas intraoculares son benignas. Sin embargo, documentarlas correctamente y comprobar su evolución es la forma más segura de diferenciar una lesión estable de otra que necesita tratamiento. Contacta con nosotros para un diagnóstico personalizado.

Dr. Alberto Bermudez
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Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

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