Edema macular: por qué aparece, síntomas y cómo se trata

28 Jul 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

La visión central nos permite leer, reconocer caras, conducir y distinguir pequeños detalles. Esta capacidad depende en gran medida de la mácula, una zona situada en el centro de la retina. Cuando se acumula líquido en esta área, la mácula se engrosa y deja de funcionar correctamente. Esta alteración recibe el nombre de edema macular.

El edema macular no es una enfermedad única, sino una complicación que puede aparecer como consecuencia de distintos problemas oculares y sistémicos. La diabetes y las oclusiones vasculares retinianas se encuentran entre sus causas más frecuentes, aunque también puede relacionarse con inflamación ocular, determinadas intervenciones quirúrgicas y otras enfermedades de la retina.

Detectar la causa y tratarla de forma adecuada es fundamental para reducir el riesgo de daño visual permanente. En nuestra clínica oftalmológica Dra. Raquel Medina en Salamanca realizamos una valoración completa de la retina para confirmar la presencia de edema macular, determinar su origen y establecer el tratamiento y seguimiento más adecuados para cada paciente.

¿Qué es el edema macular?

La retina es el tejido sensible a la luz que recubre la parte posterior del ojo. En su zona central se encuentra la mácula, responsable de la visión más nítida y detallada. Los vasos sanguíneos de una retina sana mantienen el líquido dentro de su interior gracias a una barrera que regula el paso de sustancias hacia el tejido retiniano. Cuando estos vasos se dañan, se inflaman o se vuelven demasiado permeables, pueden dejar escapar líquido, grasas y proteínas.

Si esta filtración llega a la mácula, el tejido se hincha y aumenta de grosor. Como consecuencia, las células encargadas de la visión central dejan de funcionar correctamente y aparecen síntomas como visión borrosa, dificultad para leer o líneas que parecen onduladas. El edema puede afectar a un solo ojo o a ambos, dependiendo de la causa que lo origine.

¿Por qué aparece el edema macular?

Existen distintas enfermedades capaces de alterar los vasos de la retina o producir inflamación. Por ello, identificar el origen es uno de los pasos más importantes del diagnóstico. Entre las enfermedades que provocan un edema macular destacan:

Retinopatía diabética

La diabetes puede dañar progresivamente los pequeños vasos sanguíneos de la retina. Cuando estos vasos pierden su capacidad para contener la sangre y el líquido, puede aparecer el llamado edema macular diabético. Se trata de una de las principales complicaciones visuales de la retinopatía diabética.

Puede desarrollarse en diferentes fases de la enfermedad y, al principio, no siempre produce síntomas evidentes. Además del tratamiento ocular, el control de la glucosa, la presión arterial y el colesterol forma parte fundamental del manejo de estos pacientes. Un buen control sistémico puede ayudar a retrasar la aparición y la progresión de las complicaciones microvasculares de la diabetes.

Oclusiones venosas retinianas

Cuando una vena de la retina queda obstruida, la sangre no puede salir con normalidad. Esto aumenta la presión en los vasos y favorece la aparición de hemorragias y filtración de líquido. El edema macular es una de las principales causas de pérdida visual en pacientes con oclusión de la vena central de la retina o de alguna de sus ramas.

Los medicamentos anti-VEGF y, en determinados casos, los corticoides pueden reducir la inflamación y la acumulación de líquido asociadas a estas oclusiones.

Uveítis e inflamación ocular

La uveítis es una inflamación que puede afectar a diferentes partes del interior del ojo. Aunque la inflamación no se origine directamente en la mácula, puede alterar la barrera de los vasos sanguíneos y provocar una acumulación de líquido en la retina central.

Este edema puede persistir o reaparecer incluso cuando otros signos de la uveítis parecen estar controlados. En estos casos, el tratamiento debe dirigirse tanto al edema como a la causa inflamatoria subyacente.

Después de una cirugía ocular

Algunas personas pueden desarrollar edema macular después de una intervención, especialmente tras una cirugía de cataratas. Esta forma se conoce habitualmente como edema macular cistoide, porque el líquido se organiza en pequeños espacios con aspecto de quistes dentro de la retina.

No es una complicación habitual en la mayoría de las cirugías, pero debe valorarse cuando la visión no mejora como se esperaba o vuelve a empeorar después de una recuperación inicial.

Otras enfermedades de la retina

El edema macular también puede aparecer asociado a:

No todas estas causas se tratan de la misma manera. Por eso, hablar únicamente de “eliminar el líquido” resulta insuficiente: es necesario saber qué está provocando la filtración.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas dependen de la cantidad de líquido acumulado, del tiempo de evolución y de si está afectado el centro exacto de la mácula. Los más frecuentes son:

  • Visión central borrosa.
  • Dificultad para leer letras pequeñas.
  • Líneas rectas que parecen onduladas.
  • Objetos deformados o de tamaño diferente.
  • Colores más apagados.
  • Mancha o zona borrosa en el centro de la visión.
  • Dificultad para reconocer rostros.
  • Necesidad de mayor iluminación para leer.

Generalmente, el edema macular no produce dolor ni enrojecimiento. Esta ausencia de molestias puede hacer que algunos pacientes retrasen la consulta, especialmente cuando el otro ojo conserva buena visión. En fases iniciales también puede existir edema sin síntomas claros. Esto es especialmente importante en personas con diabetes, que necesitan revisiones periódicas incluso cuando consideran que ven correctamente.

¿El edema macular puede causar pérdida permanente de visión?

, especialmente cuando es intenso, afecta al centro de la mácula o permanece durante mucho tiempo sin tratamiento. La acumulación prolongada de líquido puede alterar las células nerviosas de la retina y provocar cambios estructurales que no siempre son completamente reversibles. Por este motivo, el tratamiento puede conseguir resultados diferentes en cada paciente.

En algunas personas la visión mejora de forma notable cuando disminuye el edema. En otras, el objetivo principal es estabilizar la enfermedad y evitar que la pérdida visual continúe.

El diagnóstico temprano ofrece más posibilidades de preservar la función de la mácula. La recuperación depende de factores como:

  • La causa del edema.
  • El tiempo que lleva presente.
  • El grado de afectación de la mácula.
  • La presencia de isquemia o falta de riego sanguíneo.
  • La respuesta al tratamiento.
  • El estado previo de la retina.

¿Cómo se diagnostica?

La valoración comienza con una historia clínica completa. Es importante conocer si el paciente tiene diabetes, hipertensión, enfermedades inflamatorias, antecedentes de oclusiones vasculares o una cirugía ocular reciente. Después se realiza una exploración oftalmológica que puede incluir diferentes pruebas:

  • Agudeza visual: permite comprobar cuánto ha afectado el edema a la visión central y sirve como referencia para valorar la evolución.
  • Fondo de ojo: mediante la dilatación de la pupila, el oftalmólogo puede examinar la retina, localizar hemorragias, depósitos lipídicos, signos inflamatorios y otras alteraciones relacionadas con la causa del edema.
  • OCT macular: la tomografía de coherencia óptica, conocida como OCT, es una de las pruebas más importantes para diagnosticar y controlar el edema macular. Es una prueba rápida, no invasiva e indolora.
  • Angiografía y otras pruebas vasculares: en determinados casos puede ser necesario estudiar la circulación de la retina mediante angiografía con contraste o técnicas de imagen vascular.

Todas estas pruebas ayudan a identificar los vasos que presentan filtración, las áreas con falta de riego sanguíneo y otras alteraciones que condicionan el tratamiento. Pero no todos los pacientes necesitan las mismas pruebas. El estudio se adapta a la sospecha clínica y a la evolución.

¿Cómo se trata el edema macular?

El tratamiento depende de la causa. No existe una única terapia válida para todos los pacientes. En algunos casos basta con vigilar la evolución y tratar la enfermedad que lo ha originado. En otros, es necesario actuar directamente sobre la retina.

Inyecciones intravítreas de fármacos anti-VEGF

Los medicamentos anti-VEGF reducen la acción de una proteína que favorece la permeabilidad de los vasos sanguíneos y el crecimiento de vasos anómalos. Se administran mediante una inyección en el interior del ojo, utilizando anestesia local en forma de gotas y condiciones estériles.

Son uno de los tratamientos principales para:

  • Edema macular diabético
  • Edema causado por oclusiones venosas
  • Degeneración macular húmeda
  • Otras enfermedades vasculares de la retina

En muchos pacientes se necesitan varias inyecciones y controles periódicos. La frecuencia se ajusta según la respuesta observada en la OCT y la evolución de la visión. Estos tratamientos pueden reducir el edema, estabilizar la enfermedad y mejorar la visión en algunos casos.

Corticoides

Los corticoides ayudan a reducir la inflamación y la permeabilidad vascular. Pueden administrarse en forma de colirios, inyecciones alrededor o dentro del ojo, o mediante implantes de liberación prolongada, dependiendo del tipo de edema. Se utilizan especialmente en algunos casos de:

  • Edema asociado a uveítis
  • Edema macular posquirúrgico
  • Edema diabético o vascular que no responde de forma suficiente a otros tratamientos

Su indicación debe individualizarse porque pueden aumentar la presión intraocular y favorecer la aparición o progresión de cataratas.

Tratamiento con láser

El láser puede utilizarse en determinados tipos de edema, especialmente cuando existen puntos concretos de filtración o cuando el edema diabético no afecta directamente al centro de la mácula. Su función suele ser estabilizar la retina y reducir el riesgo de empeoramiento, más que recuperar de forma inmediata la visión perdida.

La indicación del láser ha disminuido en algunas situaciones debido al uso de las inyecciones intravítreas, pero sigue siendo útil en casos seleccionados.

Tratamiento de la causa subyacente

El edema no puede abordarse únicamente desde el ojo cuando está relacionado con una enfermedad general. En pacientes con diabetes es importante controlar: la glucemia, la presión arterial, el colesterol. la función renal. así como el tabaquismo y otros factores vasculares.

Cuando el origen es inflamatorio, puede ser necesario tratar una enfermedad autoinmune o infecciosa. Si existe una tracción mecánica sobre la mácula, algunos pacientes pueden necesitar cirugía vitreorretiniana. El tratamiento debe plantearse de forma coordinada y adaptada a cada caso.

¿Las inyecciones eliminan el edema para siempre?

No necesariamente. Algunas personas responden rápidamente y mantienen una retina estable durante períodos prolongados. Otras presentan una enfermedad crónica que necesita controles e inyecciones repetidas.

La necesidad de continuar el tratamiento no significa que haya fracasado. En muchas enfermedades retinianas, las inyecciones permiten mantener controlada una alteración que volvería a producir líquido si se suspendieran demasiado pronto. Las decisiones se toman según:

  • La agudeza visual
  • El aspecto de la retina en la OCT
  • La cantidad de líquido residual
  • El número de recaídas
  • La causa del edema
  • La respuesta a tratamientos anteriores

¿Puede prevenirse?

No todos los tipos de edema macular pueden evitarse. Sin embargo, controlar determinados factores disminuye el riesgo de desarrollar algunas de sus causas más frecuentes. Es recomendable:

  • Mantener un buen control de la diabetes.
  • Vigilar la presión arterial y el colesterol.
  • No fumar.
  • Acudir a las revisiones de retina indicadas.
  • Seguir correctamente los tratamientos prescritos.
  • Consultar ante cualquier cambio en la visión central.
  • No retrasar los controles después de una oclusión vascular o una uveítis.

Las personas con diabetes deben recordar que la retinopatía y el edema macular pueden avanzar antes de que aparezca una pérdida visual evidente.

Conclusión

El edema macular puede deberse a causas muy diferentes, desde una retinopatía diabética hasta una oclusión vascular, una inflamación o una complicación posquirúrgica. Por ello, el tratamiento debe decidirse después de estudiar cuidadosamente la retina y el contexto médico del paciente.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca realizamos una evaluación completa de la mácula y del resto de la retina para determinar el origen del edema, valorar su repercusión sobre la visión y establecer un seguimiento personalizado. Contacta con nosotros, ante cualquier cambio en la visión central, es recomendable no esperar a que desaparezca por sí solo. El diagnóstico precoz puede ser determinante para conservar la mayor cantidad posible de visión.

Dr. Alberto Bermudez
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Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

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