Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341
Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.
Cuando uno o ambos ojos de un bebé parecen más grandes de lo habitual, es importante no considerar esta diferencia únicamente como una característica física. En determinadas circunstancias, el aumento del tamaño del globo ocular puede corresponder a un buftalmos, un signo estrechamente relacionado con el glaucoma que aparece durante los primeros años de vida.
El buftalmos no es una enfermedad independiente. Se produce cuando una presión intraocular elevada durante una etapa en la que los tejidos del ojo todavía son relativamente distensibles provoca un aumento progresivo de su tamaño. Una de sus causas más importantes es el glaucoma congénito primario, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente grave para la visión.
Por eso, un ojo anormalmente grande en un bebé o niño pequeño, especialmente cuando se acompaña de estos síntomas, requiere una valoración oftalmológica sin demora. En este artículo, te contamos todo lo que necesitas saber sobre el buftalmos, qué lo causa y qué síntomas tiene. En caso de sospecha de alguna anomalía en la visión de tu bebé, no dudes en acudir a nuestra clínica oftalmológica Raquel Medina en Salamanca.
¿Qué es el buftalmos?
El término buftalmos hace referencia al aumento anormal del tamaño del globo ocular producido por una presión intraocular elevada durante la infancia. La palabra procede del griego y hace referencia a un “ojo de buey”, debido al aspecto aumentado de tamaño que puede adquirir el ojo.
Esta distensión puede producirse porque los tejidos oculares del bebé tienen una elasticidad mayor que los de un adulto. Cuando la presión dentro del ojo permanece elevada, puede aumentar:
- El diámetro de la córnea
- La longitud del globo ocular
- El tamaño general del ojo
La clasificación internacional del glaucoma infantil incluye precisamente el aumento del diámetro corneal o de la longitud axial entre los cambios que pueden acompañar al glaucoma pediátrico.
¿Por qué el ojo de un bebé puede aumentar de tamaño?
Para comprender el buftalmos es necesario hablar de la presión intraocular. Dentro del ojo se produce continuamente un líquido transparente denominado humor acuoso. Este líquido debe circular y salir del ojo a través de sus estructuras de drenaje.
En el glaucoma congénito primario existe una anomalía en el desarrollo de la zona encargada de ese drenaje. Como consecuencia, el humor acuoso encuentra mayor resistencia para abandonar el ojo y la presión intraocular puede aumentar.
En un adulto, una presión elevada puede dañar progresivamente el nervio óptico, pero normalmente no aumenta el tamaño del globo ocular. Mientras que en un bebé ocurre algo diferente, los tejidos oculares todavía tienen capacidad para distenderse. Por lo que si la presión permanece elevada, el ojo puede aumentar progresivamente de tamaño y aparecer el buftalmos.
Buftalmos y glaucoma congénito: ¿son lo mismo?
No exactamente. El glaucoma congénito es una enfermedad en la que existe una alteración del drenaje del humor acuoso que puede provocar aumento de la presión intraocular y daño del nervio óptico. Mientras que el buftalmos es una consecuencia o signo clínico que puede aparecer cuando esa presión elevada distiende el ojo durante los primeros años de vida.
Sin embargo, no todos los glaucomas infantiles producen un aumento visible del tamaño ocular, especialmente cuando aparecen a edades posteriores.
¿Cuáles son los síntomas del buftalmos?
Un ojo más grande puede ser la característica que primero llame la atención de los padres, pero también puede producir otros signos. Entre los más característicos se encuentran:
- Lagrimeo excesivo
- Molestia importante con la luz
- Córnea turbia o blanquecina
- Aumento del tamaño de la córnea
- Aumento del tamaño del ojo
- Tendencia del niño a cerrar los ojos ante la luz
- Irritabilidad visual
Cuando aparecen varios de estos síntomas conjuntamente, la exploración oftalmológica debe realizarse cuanto antes.
Lagrimeo y fotofobia: dos señales importantes
El lagrimeo de un bebé es extremadamente frecuente y, por sí solo, no significa que exista buftalmos o glaucoma. Por ejemplo, una obstrucción congénita de la vía lagrimal también puede provocar que el ojo llore constantemente.
Lo que resulta especialmente sospechoso en el glaucoma congénito es la combinación de lagrimeo intenso, fotofobia o rechazo a la luz y alteraciones de la córnea. El bebé puede cerrar fuertemente los párpados cuando hay mucha iluminación o mostrarse incómodo ante la luz. Si además uno o ambos ojos parecen aumentar de tamaño, la necesidad de valoración es todavía mayor.
¿Por qué puede verse la córnea turbia?
Además del aumento del tamaño del ojo, el buftalmos puede acompañarse de cambios en la córnea. Cuando el globo ocular se distiende, la córnea también puede sufrir un estiramiento progresivo. Si además existe una presión intraocular elevada, puede aparecer edema corneal, es decir, acumulación de líquido dentro de la córnea.
Como consecuencia, esta puede perder parte de su transparencia y adquirir un aspecto grisáceo, azulado, blanquecino o turbio. También pueden producirse pequeñas roturas en una de las capas internas de la córnea, la membrana de Descemet. Estas lesiones reciben el nombre de estrías de Haab y son un hallazgo característico que puede observarse en algunos ojos con buftalmos.
Por este motivo, una córnea aparentemente opaca en un bebé, especialmente si el ojo parece más grande de lo habitual, debe ser estudiada.
¿El buftalmos puede afectar solo a un ojo?
Sí. El buftalmos puede aparecer en ambos ojos o afectar de forma más evidente a uno de ellos. Cuando existe una diferencia entre ambos ojos, los padres pueden notar que:
- Un ojo parece progresivamente más grande
- Una córnea tiene mayor diámetro que la otra
- Existe una diferencia en la transparencia de ambos ojos
- El niño parece utilizar más un ojo que el otro
Una asimetría ocular progresiva durante los primeros años de vida no debe considerarse automáticamente una característica física normal. La revisión oftalmológica permite comprobar si existe realmente una diferencia en el tamaño del globo ocular y determinar qué la está produciendo.
¿Puede el buftalmos provocar miopía?
Sí, uno de los cambios asociados al buftalmos es el aumento de la longitud axial, es decir, de la distancia entre la parte anterior y posterior del ojo. Cuando el globo ocular se alarga, puede aparecer miopía axial porque la luz se enfoca por delante de la retina.
Además, si un ojo aumenta de tamaño más que el otro, pueden desarrollarse diferencias importantes de graduación entre ambos. Durante la infancia esto tiene una importancia especial. Si uno de los ojos proporciona una imagen de peor calidad durante el periodo en el que se está desarrollando la visión, puede aparecer ambliopía u ojo vago.
Por eso, en un niño con buftalmos no basta con controlar la causa del crecimiento ocular: también hay que vigilar cómo se está desarrollando su visión.
Buftalmos vs. megalocórnea: ¿son lo mismo?
No. Aunque a simple vista pueden parecer similares, buftalmos y megalocórnea son alteraciones diferentes.
La megalocórnea es una anomalía poco frecuente en la que la córnea presenta un diámetro mayor de lo habitual. Habitualmente es bilateral, simétrica y no progresiva, y suele acompañarse de una presión intraocular normal. Mientras que en el buftalmos existe una distensión real del globo ocular.
Por tanto, tener una córnea grande no significa necesariamente tener buftalmos. La diferencia se establece mediante una exploración completa.
¿Cómo se diagnostica el buftalmos?
El diagnóstico no se basa únicamente en observar que el ojo parece más grande. El oftalmólogo necesita estudiar diferentes características para confirmar si existe un aumento patológico del globo ocular y determinar su causa. Entre las exploraciones que pueden realizarse se encuentran:
- Medición del diámetro corneal: permite conocer objetivamente el tamaño de la córnea y comparar ambos ojos. La córnea de un recién nacido es más pequeña que la de un adulto y aumenta progresivamente durante los primeros años. Por eso, las medidas deben interpretarse siempre según la edad del niño.
- Medición de la presión intraocular: es fundamental comprobar la presión dentro del ojo y determinar si puede estar relacionada con la distensión ocular. Una única medición no debe interpretarse de forma aislada; se valora junto con el tamaño de la córnea, el nervio óptico y otros hallazgos.
- Exploración de la córnea: permite observar si existe edema, pérdida de transparencia, estrías de Haab o aumento del diámetro corneal
- Longitud axial: medir la longitud del ojo permite comprobar si realmente existe una elongación del globo ocular. También resulta útil durante el seguimiento para determinar si el ojo continúa aumentando de tamaño.
- Estudio del nervio óptico: la exploración del fondo de ojo permite comprobar si existen alteraciones en el nervio óptico.
- Estudio del segmento anterior: según el caso pueden realizarse exploraciones específicas de las estructuras situadas en la parte anterior del ojo y del sistema de drenaje del humor acuoso. El diagnóstico se obtiene interpretando conjuntamente todos estos datos, no únicamente una medida concreta.
¿Puede ser necesaria una exploración bajo anestesia?
Sí, especialmente en bebés o niños muy pequeños. Algunas pruebas requieren que el niño permanezca quieto durante unos instantes, algo que no siempre es posible a edades tempranas. Por eso, en determinados casos, una exploración bajo anestesia permite obtener mediciones precisas de:
- Presión intraocular
- Diámetro corneal
- Longitud axial
- Estado de la córnea
- Nervio óptico
- Otras estructuras internas
Esto no significa necesariamente que el problema sea más grave. Simplemente puede ser la forma más segura y fiable de realizar una exploración completa en un bebé.
¿El buftalmos puede seguir aumentando con el tiempo?
Sí. Si continúa actuando el mecanismo responsable de la distensión ocular, el ojo puede seguir aumentando progresivamente de tamaño. Los tejidos oculares son especialmente elásticos durante los primeros años de vida, de modo que una presión elevada mantenida puede aumentar tanto el diámetro corneal como la longitud axial.
Por este motivo, detectar un buftalmos de manera precoz es importante. Una vez que el ojo ha experimentado una distensión importante, no siempre es posible recuperar completamente su tamaño original. El objetivo es evitar que el crecimiento continúe y proteger las estructuras responsables de la visión.
¿Qué complicaciones puede producir?
El aumento anormal del tamaño ocular puede repercutir en diferentes estructuras. Entre las posibles complicaciones se encuentran:
- Miopía axial
- Astigmatismo
- Edema corneal
- Cicatrices en la córnea
- Diferencias importantes de graduación entre ambos ojos
- Ambliopía
- Alteraciones del nervio óptico
- Disminución de la visión
La intensidad de las secuelas depende de la causa del buftalmos, del tiempo durante el que el ojo ha permanecido distendido y de la rapidez con la que se consiga controlar el problema.
¿Cómo se trata el buftalmos?
El buftalmos no tiene un tratamiento destinado simplemente a reducir el tamaño del ojo, porque no es una enfermedad independiente. El tratamiento se dirige a la causa que está provocando el aumento del globo ocular. Cuando existe una elevación de la presión intraocular, el objetivo será controlarla para evitar que el ojo continúe distendiéndose y reducir el riesgo de daño visual.
Además, si el niño ha desarrollado miopía, astigmatismo, diferencias de graduación o ambliopía también puede ser necesario tratar estos problemas de forma específica para favorecer un correcto desarrollo de la visión. El enfoque debe individualizarse según la causa, la edad del niño y el grado de afectación ocular.
¿El ojo vuelve a su tamaño normal después del tratamiento?
No necesariamente. Una vez que el globo ocular se ha distendido, especialmente cuando el proceso lleva tiempo evolucionando, es posible que conserve parte del aumento de tamaño. Por eso, el objetivo principal del tratamiento es detener la progresión, controlar la causa y proteger la visión. Cuanto antes se detecte el problema, mayores son las posibilidades de evitar cambios estructurales avanzados.
¿Se puede prevenir el buftalmos?
No siempre, ya que muchas de sus causas aparecen desde el nacimiento o están relacionadas con alteraciones del desarrollo ocular. Sin embargo, sí es posible reducir el riesgo de secuelas mediante un diagnóstico precoz.
Los padres deberían prestar atención a cambios como:
- Aumento progresivo del tamaño de un ojo
- Diferencias entre ambos ojos
- Córnea turbia
- Lagrimeo persistente
- Fotofobia intensa
- Tendencia del bebé a cerrar constantemente los ojos
- Cambios llamativos en el aspecto de la córnea
Detectar estas señales permite realizar una valoración antes de que aparezcan daños visuales importantes.
¿Cuándo acudir al oftalmólogo?
Unos ojos grandes no significan necesariamente que exista una enfermedad. Sin embargo, es recomendable solicitar una valoración si:
- Uno de los ojos aumenta progresivamente de tamaño
- Ambos ojos parecen anormalmente grandes
- Existe una diferencia clara entre ambos
- La córnea está turbia o pierde transparencia
- El bebé presenta lagrimeo intenso y persistente
- Existe una sensibilidad exagerada a la luz
- El niño parece ver peor con uno de los ojos
- Se observan cambios progresivos en el aspecto ocular
Buftalmos en bebés y niños: valoración oftalmológica en Salamanca
El buftalmos es un aumento anormal del tamaño del globo ocular que puede desarrollarse durante los primeros años de vida, cuando los tejidos del ojo todavía presentan una mayor capacidad para distenderse. Aunque una presión intraocular elevada es un mecanismo importante en su aparición, el buftalmos debe estudiarse como un signo ocular en sí mismo, valorando el tamaño de la córnea, la longitud del ojo, la transparencia corneal, la presión y el estado del nervio óptico.
También es importante diferenciarlo de otras condiciones que pueden hacer que los ojos parezcan grandes, como la megalocórnea. Si has observado que uno de los ojos de tu bebé parece mayor, que existe una diferencia progresiva entre ambos o que aparecen síntomas como lagrimeo intenso, fotofobia o una córnea turbia, es recomendable solicitar una valoración especializada.
En nuestra Clínica Oftalmológica Raquel Medina en Salamanca podemos realizar una exploración completa para determinar el origen de estos cambios y establecer el seguimiento más adecuado. La detección precoz es especialmente importante durante la infancia, ya que no solo permite identificar la causa del buftalmos, sino también proteger el desarrollo visual del niño y reducir el riesgo de secuelas permanentes. Contacta con nosotros si ves alguna de estas anomalías en los ojos de tu bebé.
Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341
Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.






