Paquimetría corneal: por qué es importante medir el grosor de la córnea

1 Sep 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

La paquimetría corneal es una prueba oftalmológica sencilla que permite medir el grosor de la córnea. Aunque para el paciente pueda parecer un dato más dentro de una revisión, esta medida aporta información importante en situaciones muy diferentes, especialmente en el estudio del glaucoma, la hipertensión ocular, el queratocono y antes de determinadas cirugías refractivas.

Uno de los ejemplos más importantes es la medición de la presión intraocular. El grosor de la córnea puede influir en el resultado obtenido mediante tonometría, por lo que conocerlo ayuda al oftalmólogo a interpretar la presión dentro del contexto adecuado. Además, el grosor corneal central constituye un factor relevante en la valoración del riesgo de desarrollar glaucoma en pacientes con hipertensión ocular.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca, la paquimetría puede formar parte del estudio ocular cuando necesitamos conocer con precisión las características de la córnea y relacionarlas con el resto de la exploración.

¿Qué es exactamente una paquimetría corneal?

La paquimetría es la prueba utilizada para medir el espesor de la córnea. Habitualmente interesa especialmente conocer el grosor de su zona central, denominado espesor corneal central o CCT por sus siglas en inglés. El resultado se expresa en micras o micrómetros (µm).

La prueba proporciona una medida objetiva que posteriormente debe interpretarse junto con otros datos. Una córnea más fina o más gruesa no significa por sí sola que exista una enfermedad. Lo importante es saber por qué estamos realizando la medición y qué relación tiene con el resto de los hallazgos oculares.

¿Cómo se realiza la paquimetría?

Existen diferentes métodos para medir el grosor corneal.

Paquimetría ultrasónica

Utiliza una pequeña sonda que se coloca suavemente sobre la superficie de la córnea después de aplicar una gota de anestésico. La medición es muy rápida y el contacto con el ojo dura apenas unos instantes.

Paquimetría óptica

También existen equipos capaces de medir el grosor de la córnea sin contacto, utilizando sistemas ópticos. Algunas tecnologías de tomografía corneal no solo proporcionan el espesor en un punto concreto, sino que permiten crear un mapa del grosor de diferentes zonas de la córnea.

El método utilizado dependerá del equipo disponible y del motivo por el que se realiza el estudio.

¿La paquimetría óptica duele?

No, es una prueba rápida y generalmente indolora. Cuando se utiliza una sonda ultrasónica se aplican previamente gotas anestésicas, por lo que el paciente apenas percibe el contacto con la superficie ocular.

Cuando la medición se realiza mediante determinados sistemas ópticos, ni siquiera es necesario tocar la córnea. No requiere dilatar las pupilas y, en condiciones habituales, el paciente puede continuar con su actividad después de la prueba.

¿Por qué es tan importante conocer el grosor de la córnea?

Porque el grosor corneal puede aportar información relevante en diferentes situaciones clínicas. Entre las principales se encuentran:

  • Interpretación de la presión intraocular
  • Valoración de pacientes con hipertensión ocular
  • Estudio y seguimiento del glaucoma
  • Evaluación del queratocono y otras ectasias corneales
  • Estudio previo a cirugía refractiva
  • Seguimiento de determinadas enfermedades y cirugías de córnea

Sin embargo, la utilidad de la paquimetría cambia dependiendo del problema que se esté estudiando.

Paquimetría y presión ocular: ¿qué relación tienen?

Esta es una de las aplicaciones más conocidas. La presión intraocular se mide habitualmente mediante tonometría. Una de las técnicas de referencia es la tonometría de aplanación de Goldmann, que calcula la presión necesaria para aplanar una pequeña zona de la córnea.

El problema es que las características de la propia córnea pueden influir en esa medición. En términos generales, una córnea central más gruesa puede hacer que la presión obtenida mediante determinadas técnicas sea mayor, mientras que una córnea fina puede asociarse a una lectura inferior. Esto significa que dos personas con la misma lectura de presión pueden necesitar una interpretación diferente si sus córneas tienen características distintas.

¿Hay que “corregir” la presión ocular según la paquimetría?

No debería hacerse mediante una simple fórmula automática. Durante años se han propuesto tablas para sumar o restar determinados milímetros de mercurio según el grosor de la córnea. Sin embargo, la relación entre córnea y tonometría es más compleja. La medición no depende únicamente del espesor, sino también de otras propiedades biomecánicas de la córnea.

Por eso, actualmente la paquimetría se utiliza principalmente para interpretar la presión intraocular dentro del conjunto de factores clínicos, y no para obtener una supuesta presión “real” aplicando una corrección matemática universal. Esta diferencia es especialmente importante en el estudio del glaucoma.

¿Qué papel tiene en la hipertensión ocular?

La hipertensión ocular se produce cuando la presión intraocular está elevada sin que exista daño glaucomatoso detectable en el nervio óptico ni pérdida característica del campo visual. No todas las personas con hipertensión ocular desarrollarán glaucoma.

El Ocular Hypertension Treatment Study (OHTS) identificó varios factores relacionados con el riesgo de desarrollar glaucoma primario de ángulo abierto. Entre ellos se encontraba el grosor central de la córnea: los participantes con córneas centrales más finas presentaron un riesgo mayor de desarrollar la enfermedad.

Por tanto, ante una presión elevada, conocer el grosor corneal ayuda a completar la estimación del riesgo. No significa que una córnea fina provoque necesariamente glaucoma ni que una córnea gruesa proteja completamente frente a él.

Paquimetría y glaucoma

En el estudio del glaucoma nunca debería analizarse únicamente una cifra de presión. El diagnóstico y seguimiento pueden incluir:

  • Presión intraocular
  • Paquimetría corneal
  • Exploración del nervio óptico
  • OCT
  • Campimetría
  • Gonioscopia
  • Antecedentes personales y familiares

La paquimetría ayuda especialmente a poner la tonometría en contexto y aporta información adicional sobre el perfil de riesgo del paciente. Por ejemplo, una presión aparentemente poco elevada en una persona con una córnea central fina puede interpretarse de forma diferente a la misma cifra en otro paciente.

Aun así, una córnea fina no diagnostica glaucoma. Para hablar de glaucoma es necesario valorar fundamentalmente el nervio óptico y la existencia de cambios estructurales o funcionales compatibles con la enfermedad.

¿Para qué sirve la paquimetría antes de una cirugía refractiva?

Otra de sus aplicaciones fundamentales aparece antes de procedimientos destinados a corregir miopía, hipermetropía o astigmatismo. En técnicas de cirugía refractiva corneal, el láser modifica el tejido de la córnea para cambiar su poder óptico. Antes de plantear una intervención es necesario estudiar cuidadosamente:

  • El grosor corneal
  • La forma de la córnea
  • La graduación que se pretende corregir
  • La regularidad de la superficie
  • La distribución del espesor
  • Otros parámetros anatómicos y biomecánicos

No basta con saber que una persona tiene una determinada graduación. La córnea debe reunir unas características adecuadas para el procedimiento que se está valorando.

¿Una córnea fina impide operarse de miopía?

No necesariamente. Una córnea relativamente fina es un dato que debe tenerse en cuenta, pero no permite decidir por sí solo si una persona puede o no someterse a cirugía refractiva.

El especialista debe analizar conjuntamente el grosor, la topografía o tomografía corneal, la graduación y otros parámetros. En algunos pacientes puede ser recomendable una técnica diferente y en otros puede desaconsejarse la cirugía corneal. Por eso, la valoración preoperatoria es mucho más amplia que una simple paquimetría.

Paquimetría y queratocono

La medición del grosor también tiene gran importancia en el queratocono. En esta enfermedad, la córnea se adelgaza y cambia progresivamente de forma, adquiriendo una configuración más irregular y protruyendo hacia delante. Sin embargo, el diagnóstico no se basa únicamente en encontrar una córnea fina.

Actualmente, la topografía y la tomografía corneal permiten analizar la curvatura, la elevación y la distribución del grosor a lo largo de la córnea. Este último aspecto es especialmente importante: no solo interesa cuánto mide la córnea en el centro, sino también dónde se encuentra su punto más fino y cómo cambia el espesor desde esa zona hacia la periferia.

Por tanto, en el estudio del queratocono, la paquimetría forma parte de una valoración corneal más completa.

¿Todas las córneas finas tienen queratocono?

No, existe una variabilidad natural considerable en el grosor de la córnea entre unas personas y otras. Una persona puede tener una córnea relativamente fina y completamente sana.

Del mismo modo, para diagnosticar queratocono deben analizarse otros cambios en la forma y estructura corneal. Esta es otra razón por la que los resultados de una paquimetría no deberían interpretarse de forma aislada.

¿Existe un grosor corneal normal?

El grosor central de la córnea presenta variaciones entre individuos y poblaciones, por lo que no existe una única cifra que permita dividir automáticamente las córneas entre “normales” y “anormales”. Como referencia, numerosos estudios sitúan el espesor corneal central medio aproximadamente alrededor de 540-550 micras, aunque existe un rango fisiológico amplio.

Además, diferentes dispositivos pueden obtener mediciones ligeramente distintas. Por eso, el resultado debe valorarse en función del contexto clínico y de la técnica utilizada. Que una córnea mida más o menos que la media no significa necesariamente que exista una enfermedad.

¿Puede cambiar el grosor de la córnea?

Sí, el grosor corneal puede variar ligeramente y también modificarse en determinadas enfermedades o situaciones. Por ejemplo, una córnea con edema puede aumentar de espesor porque acumula líquido.

También pueden producirse cambios después de determinadas intervenciones quirúrgicas. Por esta razón, en pacientes con enfermedades corneales puede resultar útil realizar mediciones sucesivas y compararlas con estudios anteriores.

¿Para qué sirve en las enfermedades del endotelio corneal?

El endotelio es la capa más interna de la córnea y desempeña un papel esencial para mantenerla transparente y con un nivel adecuado de hidratación. Cuando las células endoteliales no funcionan correctamente, puede acumularse líquido y aparecer edema corneal.

En enfermedades como la distrofia endotelial de Fuchs, la paquimetría puede aportar información sobre el grosor de la córnea y ayudar al especialista a valorar su evolución junto con otras pruebas. Un aumento del espesor puede ser compatible con edema, aunque nuevamente la cifra debe interpretarse dentro de la exploración completa.

¿Con qué frecuencia hay que realizar una paquimetría?

No existe una frecuencia universal. En muchos pacientes basta con conocer el grosor corneal una vez como parte del estudio inicial, especialmente cuando se está valorando una hipertensión ocular o glaucoma.

En otras situaciones, como determinadas enfermedades de la córnea o después de algunos procedimientos, puede ser útil repetirla. La frecuencia dependerá de:

  • El diagnóstico
  • La evolución
  • Los resultados de otras pruebas
  • El tratamiento realizado
  • El criterio del oftalmólogo

Por tanto, no es una prueba que necesariamente deba repetirse en cada revisión.

Paquimetría, topografía y tomografía: ¿son lo mismo?

No, aunque pueden proporcionar información relacionada.

  • La paquimetría mide el grosor corneal.
  • La topografía corneal analiza principalmente la curvatura de la superficie de la córnea.
  • La tomografía corneal proporciona información tridimensional sobre la córnea y puede analizar las superficies anterior y posterior, así como mapas completos de espesor.

Los equipos actuales pueden integrar varias de estas mediciones en una misma exploración. Cada prueba aporta información diferente y el oftalmólogo selecciona las necesarias según lo que quiera estudiar.

¿Cuándo puede recomendarse esta prueba?

La paquimetría puede estar indicada si:

  • Se detecta una presión intraocular elevada
  • Existe sospecha o diagnóstico de glaucoma
  • Se está valorando una cirugía refractiva
  • Existe sospecha de queratocono
  • Se necesita estudiar una enfermedad corneal
  • Hay edema de córnea
  • Se está realizando el seguimiento de determinadas intervenciones

En muchos casos se realiza como parte de un conjunto de pruebas y no porque exista necesariamente una enfermedad.

Paquimetría corneal en Salamanca: una medida pequeña que aporta información importante

La paquimetría es una exploración rápida, indolora y sencilla, pero conocer el grosor de la córnea puede ser muy útil para tomar determinadas decisiones oftalmológicas. Resulta especialmente relevante para interpretar correctamente la presión intraocular, valorar el riesgo en pacientes con hipertensión ocular, estudiar determinadas enfermedades corneales y planificar una cirugía refractiva.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca utilizamos la paquimetría cuando está indicada como parte del estudio integral del ojo, relacionando sus resultados con la presión ocular, la forma de la córnea, el nervio óptico y el resto de pruebas necesarias en cada paciente. Una cifra de grosor corneal, por sí sola, dice relativamente poco. Su verdadero valor aparece cuando se interpreta dentro del contexto adecuado.

Dr. Alberto Bermudez
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Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

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