Degeneración macular miópica: qué es, síntomas y tratamiento

8 Sep 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

En algunos pacientes, el crecimiento excesivo del globo ocular provoca cambios estructurales en la retina, la coroides y otras capas de la parte posterior del ojo. Cuando estas alteraciones afectan a la zona responsable de la visión central hablamos de maculopatía miópica o degeneración macular miópica. Se trata de una de las posibles complicaciones de la miopía patológica y puede producir una pérdida progresiva de visión o, en determinadas circunstancias, un empeoramiento relativamente rápido.

Esto no significa que todas las personas con miopía alta vayan a desarrollar una degeneración macular. Precisamente por ello son importantes las revisiones periódicas del fondo de ojo, ya que permiten diferenciar una miopía elevada sin lesiones de otra en la que ya existen cambios degenerativos.

Durante una valoración en nuestra clínica oftalmológica de Salamanca podemos estudiar la retina y la mácula de las personas con miopía elevada para detectar alteraciones que puedan necesitar seguimiento o tratamiento. Sigue leyendo este artículo para descubrir qué es la degeneración macular miópica, qué la causa y qué síntomas tiene.

¿Qué es la degeneración macular miópica?

La degeneración macular miópica engloba diferentes alteraciones que pueden aparecer en la mácula como consecuencia de los cambios estructurales asociados a la miopía patológica.

La mácula ocupa una pequeña zona central de la retina, pero resulta esencial para actividades como leer, reconocer caras, conducir, ver detalles pequeños, utilizar un ordenador o teléfono móvil y distinguir colores con precisión. En determinados ojos muy miopes, la elongación del globo ocular somete a los tejidos posteriores a un proceso de estiramiento y adelgazamiento.

Con el tiempo pueden aparecer cambios atróficos, pequeñas roturas en algunas de las capas profundas del ojo o crecimiento de vasos sanguíneos anormales. Estas lesiones pueden afectar directamente a la mácula y comprometer progresivamente la visión central.

¿Es lo mismo miopía alta que miopía patológica?

No exactamente, existe una distinción importante entre ambas:

  • La miopía alta describe fundamentalmente el grado de miopía o la longitud del ojo. Con frecuencia se utiliza como referencia una graduación de alrededor de -6 dioptrías o más, aunque las definiciones pueden variar.
  • La miopía patológica, en cambio, implica la presencia de cambios estructurales característicos en la parte posterior del ojo.

Por tanto, una persona puede tener muchas dioptrías y no presentar todavía maculopatía miópica. Tampoco deberíamos definir la enfermedad basándonos exclusivamente en una cifra de graduación. La miopía patológica se entiende a partir de la presencia de determinadas alteraciones degenerativas del fondo ocular, más que por alcanzar simplemente un número concreto de dioptrías.

Esta diferencia es importante para entender por qué dos personas con una graduación aparentemente similar pueden presentar un estado de la mácula completamente diferente.

¿Por qué la miopía puede dañar la mácula?

En muchos ojos miopes existe una longitud axial mayor de lo habitual. Dicho de forma sencilla, el globo ocular es más alargado. Cuando este alargamiento es importante, los tejidos que recubren su parte posterior pueden quedar sometidos a fuerzas mecánicas y sufrir un adelgazamiento progresivo.

Entre las estructuras afectadas pueden encontrarse:

  • Retina
  • Epitelio pigmentario de la retina
  • Membrana de Bruch
  • Coroides
  • Esclera

No todos los pacientes evolucionan de la misma manera ni desarrollan las mismas lesiones. Algunas personas presentan fundamentalmente cambios atróficos, mientras que en otras pueden aparecer complicaciones que provocan una alteración más rápida de la visión central.

¿Qué es un estafiloma posterior?

Una de las alteraciones características que puede aparecer en la miopía patológica es el estafiloma posterior. Consiste en una protrusión localizada de la pared posterior del globo ocular. Podemos imaginar que una zona de la parte posterior del ojo adquiere una curvatura diferente y sobresale hacia fuera. Cuando esta modificación afecta a la región macular puede alterar su anatomía y favorecer algunos de los cambios asociados a la degeneración macular miópica.

Su presencia no siempre produce síntomas por sí misma, pero resulta importante al valorar las características estructurales del ojo con miopía patológica.

¿Qué lesiones puede producir la degeneración macular miópica?

La degeneración macular miópica no se manifiesta siempre de la misma manera. Dentro de la propia enfermedad pueden aparecer distintos tipos de lesiones que afectan a los tejidos situados en la región macular.

  • Atrofia coriorretiniana: el adelgazamiento progresivo puede provocar zonas de atrofia en la retina, el epitelio pigmentario y la coroides. Cuando estas lesiones afectan a la mácula pueden reducir progresivamente la visión central.
  • Grietas de laca: también llamadas lacquer cracks, son pequeñas roturas lineales que afectan al complejo formado por determinadas capas profundas de la retina. Pueden observarse en algunos pacientes con miopía patológica y se asocian a un mayor riesgo de desarrollar otras complicaciones.
  • Neovascularización coroidea: es una de las complicaciones más importantes. Consiste en la aparición de vasos sanguíneos anormales debajo o próximos a la retina. Estos vasos pueden sangrar o alterar la arquitectura de la mácula, provocando una pérdida de visión central.

¿Cuáles son los síntomas?

La degeneración macular miópica puede evolucionar lentamente y no producir síntomas evidentes en sus primeras etapas. Cuando la mácula empieza a verse afectada, pueden aparecer:

  • Pérdida progresiva de visión central
  • Dificultad para leer
  • Menor capacidad para distinguir detalles
  • Visión borrosa incluso con la graduación correcta
  • Distorsión de las imágenes
  • Líneas rectas que parecen onduladas
  • Mancha o zona borrosa en el centro de la visión
  • Dificultad para reconocer caras
  • Diferencias de visión entre ambos ojos

La forma en la que aparecen los síntomas también resulta importante. Una pérdida lenta puede estar relacionada con cambios atróficos progresivos, mientras que una distorsión o mancha central nueva puede hacer sospechar que se ha producido un cambio en la mácula que necesita valoración.

Líneas torcidas: un síntoma que no conviene esperar

La metamorfopsia es la percepción deformada de las imágenes. Una persona puede observar, por ejemplo, que:

  • Las líneas de una puerta parecen curvas
  • Las baldosas dejan de verse rectas
  • Las letras se deforman al leer
  • Una cuadrícula parece ondulada
  • Parte de una cara aparece distorsionada

En una persona con degeneración macular miópica, una metamorfopsia nueva puede indicar que se ha producido una alteración en la región central de la retina. Especialmente importante es descartar una neovascularización coroidea miópica, ya que puede necesitar tratamiento. Ante una distorsión de nueva aparición no es recomendable esperar a la siguiente revisión rutinaria.

¿Es lo mismo que la DMAE húmeda?

No. La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y la degeneración macular miópica son enfermedades diferentes. Ambas afectan a la mácula y determinadas formas pueden presentar crecimiento de vasos sanguíneos anormales, pero su origen y características no son los mismos.

  • En la DMAE, la edad y los cambios degenerativos asociados a ella desempeñan un papel fundamental.
  • En la maculopatía miópica, las alteraciones están relacionadas con la anatomía y los cambios estructurales del ojo con miopía patológica.

Por eso, la aparición de una neovascularización macular no significa necesariamente que una persona tenga DMAE. La neovascularización coroidea miópica puede aparecer también en adultos más jóvenes con miopía patológica.

¿Quién tiene mayor riesgo de desarrollar degeneración macular miópica?

La enfermedad aparece en el contexto de la miopía patológica y se relaciona especialmente con una mayor elongación del globo ocular y con la presencia de cambios degenerativos en la parte posterior del ojo. Sin embargo, no es posible conocer el estado de la mácula simplemente mirando el número de dioptrías. Dos personas con una graduación similar pueden presentar fondos de ojo muy diferentes.

La edad también puede influir en la progresión de las alteraciones degenerativas, pero la degeneración macular miópica no es una enfermedad exclusiva de las personas mayores. Puede afectar a adultos relativamente jóvenes y producir problemas de visión durante edades laboralmente activas. Por este motivo, una pérdida de visión central, una metamorfopsia o una mancha nueva en una persona con miopía patológica no debería atribuirse automáticamente a un cambio de graduación.

¿Cómo se diagnostica la degeneración macular miópica?

El diagnóstico comienza con una historia clínica y una exploración oftalmológica completa. Además de comprobar la agudeza visual y la graduación, es especialmente importante estudiar el fondo de ojo y la región macular. Durante esta exploración pueden identificarse áreas de atrofia, cambios pigmentarios, grietas de laca, pequeñas hemorragias u otras lesiones relacionadas con la degeneración miópica.

Dependiendo de los hallazgos pueden realizarse pruebas de imagen que permiten estudiar con mayor detalle las diferentes capas de la mácula y comprobar si existe alguna complicación activa.

OCT: una prueba especialmente importante

La tomografía de coherencia óptica (OCT) permite obtener imágenes de alta resolución de las diferentes capas de la retina. En pacientes con degeneración macular miópica resulta especialmente útil para estudiar la anatomía de la mácula y detectar cambios que pueden no apreciarse con suficiente detalle únicamente mediante la exploración del fondo de ojo.

La OCT puede ayudar a identificar zonas de adelgazamiento y atrofia, alteraciones de las capas de la retina y signos relacionados con una neovascularización activa, como cambios estructurales o presencia de líquido. También permite comparar estudios realizados en diferentes momentos para comprobar si las lesiones permanecen estables o están evolucionando.

La anatomía de los ojos con miopía patológica puede ser especialmente compleja, por lo que los resultados de la OCT deben interpretarse siempre junto con la exploración clínica.

¿Qué papel tiene la OCT-A?

La angiografía por OCT u OCT-A permite estudiar la circulación de la retina y la coroides sin necesidad de utilizar el contraste empleado en una angiografía fluoresceínica convencional. En la degeneración macular miópica puede ser especialmente útil cuando existe sospecha de neovascularización, ya que permite identificar redes de vasos anormales y complementar la información obtenida mediante la OCT estructural.

En determinados casos también pueden ser necesarias otras pruebas, como la angiografía fluoresceínica. No todos los pacientes necesitan todas las exploraciones y su indicación depende de los hallazgos encontrados.

¿Tiene tratamiento la degeneración macular miópica?

Depende del tipo de lesión. Actualmente no existe un tratamiento capaz de revertir de forma general el adelgazamiento y las áreas de atrofia ya establecidas que pueden aparecer en la degeneración macular miópica. Sin embargo, algunas de sus complicaciones sí pueden tratarse, por lo que es importante determinar exactamente qué está provocando la pérdida de visión.

Cuando predominan los cambios atróficos, el seguimiento permite comprobar su evolución y detectar nuevas alteraciones. Si la pérdida visual es importante, también puede ser necesario optimizar la corrección óptica y valorar ayudas específicas para aprovechar al máximo la visión conservada. La situación es diferente cuando aparece una neovascularización coroidea miópica activa.

¿Las inyecciones curan la degeneración macular miópica?

No. Es importante diferenciar el tratamiento de una complicación del tratamiento de la enfermedad estructural de base. Los anti-VEGF pueden controlar una neovascularización activa, pero no hacen que el globo ocular recupere una longitud normal ni regeneran las áreas de atrofia que ya se han producido.

Por eso, aunque una neovascularización responda correctamente al tratamiento, el paciente continúa teniendo degeneración macular miópica y necesita mantener su seguimiento oftalmológico.

¿Puede recuperarse la visión?

Depende del tipo de lesión y de cuánto se haya afectado la región central de la mácula. Cuando existe una neovascularización activa, diagnosticarla y tratarla precozmente puede permitir preservar y, en algunos pacientes, mejorar la visión.

Sin embargo, las zonas donde ya se ha producido una atrofia importante no pueden recuperar completamente el tejido perdido. Del mismo modo, una cicatriz situada en el centro de la mácula puede dejar una disminución visual permanente. Por eso, el pronóstico de la degeneración macular miópica puede ser muy diferente de una persona a otra.

¿Puede progresar la degeneración macular miópica?

Sí. Los cambios degenerativos pueden evolucionar con el paso del tiempo. Las áreas de atrofia pueden aumentar y alcanzar zonas cada vez más próximas al centro de la mácula. También pueden aparecer nuevas alteraciones en ojos que previamente se encontraban estables.

Sin embargo, la velocidad de progresión es variable. Algunos pacientes permanecen estables durante periodos prolongados, mientras que otros presentan una evolución más evidente. Por este motivo, las revisiones permiten comparar el aspecto de la mácula y las pruebas de imagen a lo largo del tiempo y detectar cambios que pueden no ser evidentes para el propio paciente en sus primeras etapas.

¿Qué seguimiento necesita la degeneración macular miópica?

La periodicidad de las revisiones debe individualizarse según las características de cada paciente. No necesita el mismo seguimiento una persona con pequeñas alteraciones estables que otra con atrofia macular avanzada o antecedentes de neovascularización.

El oftalmólogo tendrá en cuenta el tipo de lesión, la agudeza visual, los cambios observados en la OCT, la evolución respecto a controles anteriores y la existencia de complicaciones previas para determinar la frecuencia de las revisiones. Además de estos controles, es importante que el paciente conozca sus síntomas habituales y consulte si detecta un cambio nuevo en la visión central.

¿Cuándo hay que acudir rápidamente al oftalmólogo?

Una persona con degeneración macular miópica debería solicitar una valoración sin esperar a la siguiente revisión si nota:

  • Pérdida nueva o relativamente rápida de visión central
  • Líneas rectas que comienzan a verse onduladas
  • Una mancha oscura o borrosa nueva en el centro de la visión
  • Distorsión de las letras al leer
  • Cambio significativo de la visión de un solo ojo

La metamorfopsia y la aparición de un escotoma central pueden indicar que se ha producido un cambio en la mácula. Una de las complicaciones que debe descartarse es la neovascularización coroidea miópica, porque puede existir una lesión activa susceptible de tratamiento.

Degeneración macular miópica en Salamanca: la importancia de vigilar la mácula

La degeneración macular miópica puede evolucionar de formas muy diferentes. Algunas lesiones producen cambios lentamente progresivos, mientras que complicaciones como la neovascularización coroidea pueden provocar una alteración relativamente rápida de la visión central. Por eso, en estos pacientes no basta con comprobar si la graduación de las gafas sigue siendo correcta. Es necesario estudiar específicamente el estado de la mácula y comprobar si las lesiones permanecen estables o han experimentado cambios.

En una revisión oftalmológica en Salamanca, el estudio del fondo de ojo y, cuando está indicado, pruebas de imagen como la OCT permiten valorar las alteraciones relacionadas con la degeneración macular miópica y establecer el seguimiento adecuado. Aunque actualmente no existe un tratamiento capaz de revertir las áreas de atrofia ya establecidas, algunas complicaciones sí disponen de tratamiento. Un ejemplo especialmente importante es la neovascularización coroidea miópica, para la que los medicamentos anti-VEGF constituyen actualmente el tratamiento de primera línea.

Si aparecen líneas onduladas, una mancha nueva en el centro de la visión o un empeoramiento inexplicable de la visión central, es recomendable que contactes con un especialista para solicitar una valoración sin esperar a la siguiente revisión programada.

Dr. Alberto Bermudez
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Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

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