Isquemia retiniana: qué es, causas, síntomas y diagnóstico

6 Oct 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

La isquemia retiniana se produce cuando una zona de la retina recibe un aporte de sangre y oxígeno insuficiente para mantener correctamente su funcionamiento. No se trata de una única enfermedad, sino de un fenómeno que puede aparecer asociado a diferentes alteraciones vasculares y oculares.

La retina es un tejido con una elevada actividad metabólica y necesita un suministro continuo de oxígeno y nutrientes. Cuando la circulación disminuye o se interrumpe, las células retinianas pueden comenzar a sufrir y, dependiendo de la intensidad, extensión y duración de la falta de perfusión, pueden aparecer alteraciones visuales y daño permanente.

La isquemia puede presentarse de forma brusca, como sucede en determinadas oclusiones arteriales, o desarrollarse de manera más progresiva en enfermedades que alteran la microcirculación de la retina. Entre estas últimas se encuentran la retinopatía diabética y algunas oclusiones venosas.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca podemos valorar la retina y su vascularización para estudiar alteraciones que puedan estar afectando a su correcta perfusión y determinar qué pruebas son necesarias en cada caso.

¿Qué es la isquemia retiniana?

Hablamos de isquemia cuando un tejido no recibe suficiente flujo sanguíneo y, por tanto, no obtiene el oxígeno y los nutrientes que necesita. Cuando este problema afecta a la retina hablamos de isquemia retiniana.

La retina se encuentra en la parte posterior del ojo y transforma la luz que entra en señales nerviosas que posteriormente son enviadas al cerebro. Para realizar esta función necesita un suministro sanguíneo adecuado.

La circulación de las capas internas de la retina depende fundamentalmente de los vasos retinianos, mientras que las capas externas reciben gran parte de su aporte desde la circulación coroidea. Esta organización hace que diferentes alteraciones vasculares puedan producir patrones distintos de afectación isquémica.

Además, la isquemia no tiene por qué afectar a toda la retina por igual. Puede localizarse en determinadas capas, afectar a la mácula o extenderse por zonas más amplias dependiendo de su causa.

¿Qué ocurre en la retina cuando falta oxígeno?

Cuando disminuye el flujo sanguíneo, las células retinianas reciben menos oxígeno del necesario. Si la falta de perfusión es suficientemente intensa o prolongada, puede producirse daño celular.

La respuesta de la retina a la isquemia es compleja. Las zonas hipóxicas pueden aumentar la producción de diferentes mediadores, entre ellos el factor de crecimiento endotelial vascular o VEGF. Este mecanismo intenta responder a la falta de oxígeno, pero puede favorecer la aparición de vasos sanguíneos anómalos.

Estos nuevos vasos, denominados neovasos, no tienen las mismas características que la vascularización normal. Pueden ser frágiles y permeables, aumentando el riesgo de hemorragia y otras complicaciones.

Por esta razón, las consecuencias de una isquemia retiniana no dependen únicamente del daño producido en el momento inicial. Una retina con áreas importantes de falta de perfusión puede desencadenar posteriormente otras alteraciones que requieren seguimiento.

¿Cuáles son las principales causas de isquemia retiniana?

La isquemia retiniana puede aparecer en diferentes enfermedades, por lo que encontrar áreas de falta de perfusión no constituye por sí solo un diagnóstico sobre su causa.

Una de las situaciones más evidentes son las oclusiones arteriales de la retina, en las que el flujo sanguíneo hacia una parte o la totalidad de la retina interna queda bruscamente comprometido. La oclusión de la arteria central de la retina constituye una emergencia médica y se considera una forma de ictus isquémico agudo.

Las oclusiones vasculares retinianas también pueden afectar al sistema venoso. En las oclusiones venosas pueden aparecer áreas de falta de perfusión junto con hemorragias, edema y otras alteraciones vasculares.

Otra causa importante es la retinopatía diabética. La diabetes puede dañar progresivamente la microcirculación retiniana y producir zonas de cierre capilar o ausencia de perfusión.

Existen además otras situaciones capaces de comprometer el flujo sanguíneo ocular, por lo que el origen de la isquemia debe estudiarse teniendo en cuenta los hallazgos oculares, la forma de aparición y los antecedentes generales del paciente.

¿Es lo mismo isquemia retiniana que una oclusión vascular?

No. Son conceptos relacionados, pero no equivalentes. 

Una oclusión vascular retiniana implica que existe una obstrucción de una arteria o una vena de la retina. Esa obstrucción puede provocar alteraciones de la circulación y generar isquemia.

Por otro lado, la isquemia retiniana describe la situación en la que una zona de la retina no está recibiendo una perfusión adecuada, independientemente del mecanismo concreto que la haya provocado.

Por ejemplo, la pérdida progresiva de pequeños capilares en la retinopatía diabética también puede producir áreas de no perfusión sin que estemos hablando de una única arteria central obstruida.

Esta diferencia es importante porque el tratamiento y el pronóstico dependen fundamentalmente de qué enfermedad está provocando la isquemia, de su localización y de su extensión.

¿Qué síntomas puede producir la isquemia retiniana?

Los síntomas pueden ser muy diferentes dependiendo de la causa y de la zona de retina afectada.

Una interrupción brusca del flujo sanguíneo de una arteria retiniana puede provocar una pérdida repentina e indolora de visión en un ojo. Cuando se produce una oclusión de la arteria central de la retina, esta presentación debe considerarse una emergencia y requiere una evaluación inmediata.

En otros casos, la afectación puede ser menos extensa y producir una zona de visión ausente, una disminución parcial de la agudeza visual o alteraciones más localizadas del campo visual.

Cuando la isquemia afecta a la región macular, pueden aparecer dificultades para la visión central. Algunas formas de hipoperfusión de las capas medias de la retina pueden producir pequeños defectos paracentrales de visión y asociarse a patrones específicos observables mediante OCT.

También existen situaciones en las que las áreas de no perfusión se detectan durante el estudio de una enfermedad vascular antes de que el paciente pueda identificar claramente el cambio correspondiente.

Por tanto, la ausencia de una pérdida visual intensa no permite determinar por sí sola la extensión de la isquemia.

¿Qué es la isquemia macular?

La mácula es la región central de la retina y resulta fundamental para actividades que requieren visión detallada, como leer, reconocer caras o conducir. Cuando la falta de perfusión afecta a esta zona hablamos de isquemia macular.

La isquemia macular puede aparecer, entre otras situaciones, en pacientes con retinopatía diabética y en determinadas oclusiones vasculares retinianas. La angiografía fluoresceínica se ha utilizado tradicionalmente para evaluar la perfusión vascular, mientras que la OCT angiografía permite estudiar de forma no invasiva diferentes características de la microvascularización retiniana.

La repercusión visual depende de la extensión y localización del daño. Por eso, dos pacientes con una enfermedad vascular aparentemente similar pueden presentar una función visual diferente.

¿Cómo se diagnostica la isquemia retiniana?

El diagnóstico comienza con una exploración oftalmológica y debe orientarse posteriormente según la causa que se sospeche. La valoración puede incluir el estudio de la agudeza visual, las pupilas, la presión intraocular y el fondo de ojo tras dilatar la pupila. La apariencia de la retina puede mostrar signos que orienten hacia determinadas enfermedades vasculares.

Sin embargo, estudiar la isquemia requiere en muchas ocasiones analizar no solo la estructura de la retina, sino también su circulación. Por esta razón pueden utilizarse diferentes pruebas de imagen.

  • La OCT proporciona imágenes transversales de las distintas capas de la retina y permite detectar alteraciones estructurales asociadas a determinadas formas de isquemia
  • La angiografía fluoresceínica utiliza un contraste administrado por vía intravenosa para estudiar la circulación retiniana y puede mostrar áreas donde existe ausencia o alteración de la perfusión
  • La OCT angiografía (OCT-A) permite visualizar la microvasculatura retiniana sin necesidad de inyectar un contraste, utilizando el movimiento de los elementos sanguíneos para generar mapas del flujo vascular. Puede mostrar áreas de disminución o ausencia de flujo y estudiar distintos plexos capilares de la retina

Estas pruebas aportan información diferente y no son necesariamente intercambiables. La elección dependerá de la enfermedad que se esté estudiando y de la información que sea necesario obtener.

¿Puede la isquemia retiniana provocar neovascularización?

Sí. Es una de las posibles consecuencias de una retina que permanece insuficientemente perfundida. Ante la falta de oxígeno, el tejido isquémico puede aumentar la producción de VEGF y otros mediadores relacionados con la formación de nuevos vasos sanguíneos.

El problema es que estos vasos anómalos pueden ser frágiles y presentar una mayor tendencia a sangrar o dejar escapar líquido.

Dependiendo de la enfermedad, la neovascularización puede aparecer en la propia retina, en el disco óptico o en otras estructuras del ojo. En determinadas situaciones, la formación de nuevos vasos en el iris y en el ángulo de la cámara anterior puede interferir en la salida del humor acuoso y favorecer una elevación importante de la presión intraocular.

Por este motivo, una enfermedad retiniana isquémica puede requerir seguimiento incluso cuando los síntomas iniciales se han estabilizado.

¿La isquemia retiniana puede provocar edema macular?

La isquemia y el edema macular son fenómenos diferentes, aunque pueden aparecer simultáneamente en algunas enfermedades vasculares. El edema se produce por una acumulación de líquido en la retina, mientras que la isquemia implica una perfusión insuficiente del tejido.

Por ejemplo, una oclusión venosa o la retinopatía diabética pueden provocar alteraciones de la permeabilidad vascular que favorecen el edema y, al mismo tiempo, cierre de capilares que genera áreas de isquemia.

Distinguir ambos componentes es importante porque la causa de una disminución visual no siempre es exclusivamente el edema. La situación de la circulación macular también puede influir en la función visual y en el pronóstico.

¿Cómo se trata la isquemia retiniana?

No existe un único tratamiento para la isquemia retiniana porque la isquemia es una consecuencia de diferentes enfermedades y no una enfermedad única. El manejo depende de la causa, de si el problema es agudo o crónico, de la extensión de la retina afectada y de la aparición de complicaciones.

En algunas retinopatías isquémicas pueden utilizarse tratamientos dirigidos contra el VEGF cuando existen indicaciones como determinadas formas de edema o neovascularización. Los medicamentos anti-VEGF reducen la actividad de esta proteína y se emplean en diferentes enfermedades retinianas vasculares.

En determinados cuadros proliferativos también puede estar indicada la fotocoagulación con láser de áreas concretas de la retina.

Sin embargo, estos tratamientos no significan que pueda recuperarse automáticamente todo el tejido que ya ha sufrido daño isquémico. En muchas situaciones el objetivo es tratar la enfermedad responsable, controlar las complicaciones y reducir el riesgo de un deterioro adicional.

En una oclusión aguda de la arteria central de la retina, el planteamiento es diferente: se trata de una emergencia médica que requiere valoración inmediata y estudio vascular sistémico.

¿Cuándo es una urgencia?

Una pérdida repentina e indolora de visión en un ojo debe valorarse de forma urgente. Especialmente importante es la oclusión de la arteria central de la retina. La American Heart Association la considera una forma de ictus isquémico agudo y recomienda un triaje rápido y evaluación médica urgente.

No debe esperarse a comprobar si la visión mejora espontáneamente ni posponer la valoración hasta una consulta rutinaria.

También requieren valoración los cambios nuevos del campo visual, una disminución visual reciente o cualquier alteración brusca que pueda sugerir un problema vascular de la retina.

La rapidez es especialmente relevante en los cuadros arteriales agudos, mientras que otras formas de isquemia pueden requerir un enfoque diferente según su origen.

Preguntas frecuentes sobre la isquemia retiniana

¿La isquemia retiniana siempre produce pérdida permanente de visión?

No todas las formas de isquemia tienen la misma intensidad, extensión ni duración. La repercusión visual depende de la zona afectada, del grado de falta de perfusión y del daño producido en el tejido. El pronóstico debe valorarse individualmente después de identificar la causa y estudiar la retina.

¿Puede existir isquemia retiniana aunque el fondo de ojo parezca poco alterado?

Sí. Algunas alteraciones de la microcirculación o de capas específicas de la retina pueden requerir pruebas de imagen para caracterizarse adecuadamente. La exploración del fondo de ojo sigue siendo fundamental, pero determinadas situaciones necesitan OCT, angiografía u OCT-A para obtener información adicional sobre el tejido y su vascularización.

¿Una zona sin flujo en una OCT-A significa que la retina está muerta?

No necesariamente. La OCT-A detecta señales relacionadas con el movimiento sanguíneo dentro de determinados límites técnicos. Una ausencia aparente de flujo debe interpretarse teniendo en cuenta posibles artefactos y el resto de las pruebas.

¿La isquemia retiniana puede afectar a los dos ojos?

Sí, dependiendo de la enfermedad responsable. Algunos eventos vasculares son unilaterales, mientras que enfermedades sistémicas que afectan a la microcirculación pueden producir alteraciones en ambos ojos. Encontrar isquemia en un ojo tampoco permite predecir por sí solo qué ocurrirá en el otro.

¿Se puede recuperar la circulación de una zona isquémica de la retina?

Depende completamente de la causa, el grado de compromiso vascular y el tiempo transcurrido. No debe asumirse que un tratamiento pueda volver a perfundir o recuperar una zona que ya presenta daño establecido. En muchas enfermedades, el objetivo principal es controlar la causa y prevenir o tratar las complicaciones.

¿El ejercicio o la alimentación pueden mejorar una isquemia retiniana?

Los hábitos saludables son importantes para reducir el riesgo cardiovascular general, pero no constituyen un tratamiento directo capaz de revertir una isquemia retiniana establecida. Cuando existen factores como diabetes, hipertensión, alteraciones del colesterol o tabaquismo, su control forma parte de la prevención vascular, junto con las medidas médicas indicadas en cada caso.

Isquemia retiniana: estudiar la circulación para conocer qué está ocurriendo en la retina

La isquemia retiniana aparece cuando una parte de la retina no recibe el aporte sanguíneo suficiente. Puede presentarse en enfermedades muy diferentes y producir desde alteraciones localizadas hasta una pérdida visual brusca y grave.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca disponemos de ANGIO-OCT para estudiar la vascularización de la retina cuando está indicada y valorar sus hallazgos junto con el resto de la exploración oftalmológica.

Ante una disminución progresiva de visión o cambios nuevos en el campo visual es importante realizar una valoración. Y si aparece una pérdida brusca de visión en un ojo, la consulta debe ser inmediata, ya que determinadas formas de isquemia retiniana constituyen una emergencia médica.

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