Cuándo reanudar el ejercicio después de una cirugía o lesión ocular: guía práctica para una recuperación segura

16 Feb 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

Retomar la actividad física tras una cirugía ocular o una lesión en los ojos es una de las dudas más frecuentes entre personas activas y pacientes en proceso de recuperación visual. El ejercicio es clave para la salud general, pero en el contexto oftalmológico debe adaptarse cuidadosamente para evitar complicaciones, infecciones o daños irreversibles en la visión. Entender cuándo volver a hacer ejercicio después de una operación de ojos es fundamental para proteger la salud visual a largo plazo.

La importancia de respetar los tiempos de recuperación ocular

El ojo es un órgano extremadamente sensible. Después de una intervención quirúrgica o una lesión, cualquier aumento brusco de presión, impacto físico o exposición a agentes externos puede alterar el proceso de cicatrización y provocar inflamación ocular persistente. Por ello, la reanudación del ejercicio debe ser progresiva y siempre supervisada. Caminar, moverse con suavidad y mantener hábitos activos suele ser posible antes que realizar actividades intensas.

Cataratas y ejercicio físico

Las cataratas son una afección frecuente relacionada con la edad y no empeoran por el ejercicio en sí. Si la visión no está comprometida, la actividad física habitual suele ser segura. No obstante, una catarata incipiente puede afectar a la percepción del entorno y aumentar el riesgo de caídas durante el deporte.

Tras la cirugía de cataratas, el objetivo principal es evitar infecciones y aumentos de presión ocular. Durante las primeras semanas se recomienda no nadar, no levantar peso, no realizar ejercicio extenuante ni adoptar posturas con la cabeza por debajo de la cintura. Actividades aeróbicas suaves como caminar suelen permitirse, siempre con fotoprotección ocular adecuada. El regreso al ejercicio intenso debe individualizarse según la evolución del ojo.

Lesiones oculares y retorno a la actividad

Las lesiones oculares requieren máxima precaución. Durante la recuperación, el ojo es más vulnerable a infecciones y nuevos traumatismos, especialmente si existe afectación corneal o inflamación. En estos casos, se deben evitar deportes de contacto, ejercicios intensos y cualquier actividad acuática, ya que el agua puede introducir microorganismos peligrosos. Si aparecen síntomas como dolor persistente o pérdida súbita de visión, es imprescindible suspender el ejercicio y consultar de inmediato.

Glaucoma y ejercicio: lo que conviene saber

El glaucoma no impide llevar una vida activa, pero el ejercicio debe ser moderado. Los esfuerzos extremos, el levantamiento de pesas sin control respiratorio o ciertas posturas mantenidas pueden aumentar la presión intraocular, un factor clave en la progresión de la enfermedad.

En disciplinas como el yoga, se aconseja evitar posturas prolongadas con la cabeza hacia abajo. En el entrenamiento de fuerza, es fundamental no contener la respiración, ya que esto puede elevar la presión ocular y favorecer molestias como dolor detrás del ojo. Tras una cirugía de glaucoma, suele permitirse ejercicio ligero como caminar, mientras se restringen esfuerzos mayores.

Cuándo Reanudar El Ejercicio Después De Una Cirugía O Lesión Ocular Guía Práctica Para Una Recuperación Segura (2)

Cirugía refractiva y actividad física

Después de una cirugía refractiva, los ojos necesitan un periodo de protección para cicatrizar correctamente. Durante al menos dos semanas no se recomienda nadar ni exponer los ojos al agua. El ejercicio intenso y los deportes de contacto suelen posponerse hasta un mes. Además, el uso de gafas de sol ayuda a prevenir irritaciones y favorece una correcta recuperación.

Enfermedades de la retina y deporte

Las afecciones de la retina requieren especial atención. Patologías como la miopía alta o alteraciones en la retina periférica aumentan el riesgo de desprendimiento, especialmente ante impactos o movimientos bruscos. Por ello, es prudente evitar deportes de contacto o actividades con aceleraciones intensas. Ante síntomas como moscas volantes o destellos de luz, se debe interrumpir la actividad física.

Aun así, el ejercicio regular es beneficioso para la salud general y puede ayudar a controlar factores que influyen en enfermedades retinianas, como la hipertensión o el colesterol elevado.

Reanudar el ejercicio tras una cirugía de retina

Después de una cirugía de retina, se suelen restringir los ejercicios extenuantes durante una o dos semanas, permitiéndose actividades suaves como caminar. La natación y la exposición directa al agua también se limitan durante este periodo. En procedimientos que requieren burbuja de gas intraocular, están prohibidos los vuelos, grandes altitudes y el buceo hasta su completa reabsorción.

Consejos prácticos para volver a entrenar con seguridad

Para retomar el ejercicio sin riesgos tras una cirugía o lesión ocular, es clave priorizar actividades de bajo impacto, aumentar la intensidad de forma progresiva y utilizar protección ocular adecuada. Escuchar al cuerpo y a la visión es esencial: molestias, visión borrosa persistente o síntomas como visión borrosa son señales para detenerse. De este modo, es posible mantener un estilo de vida activo sin comprometer la salud visual, combinando bienestar físico y cuidado responsable de los ojos.

Dr. Alberto Bermudez
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Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

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