Oclusiones vasculares retinianas: causas, síntomas y por qué requieren atención rápida

14 Jul 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

Perder visión de forma repentina en un ojo, notar una zona borrosa o descubrir que una parte del campo visual ha desaparecido son síntomas que nunca deben dejarse pasar. Aunque existen distintas causas capaces de producir estos cambios, una de las posibilidades que debe descartarse es una oclusión vascular retiniana.

Las oclusiones vasculares retinianas aparecen cuando el flujo sanguíneo de una arteria o una vena de la retina queda bloqueado. La retina necesita un aporte continuo de oxígeno y nutrientes para funcionar correctamente, por lo que una alteración de su circulación puede afectar a la visión de forma brusca y, en determinados casos, provocar secuelas permanentes.

En nuestra clínica oftalmológica Dr. Raquel Medina realizamos estudios completos de retina para identificar el origen de una pérdida visual, valorar el grado de afectación y establecer el seguimiento más adecuado. Cuando se sospecha una oclusión arterial aguda, la atención debe ser inmediata y puede requerir derivación urgente a un centro especializado en ictus.

¿Qué es una oclusión vascular retiniana?

La retina es una fina capa de tejido nervioso situada en la parte posterior del ojo. Su función es captar la luz y convertirla en señales que posteriormente llegan al cerebro a través del nervio óptico. Para realizar este trabajo necesita una circulación sanguínea adecuada. 

Las arterias llevan sangre oxigenada hasta la retina, mientras que las venas permiten su salida. Cuando uno de estos vasos se obstruye, hablamos de una oclusión vascular retiniana. Según el vaso afectado, se diferencia entre:

  • Oclusión de una arteria retiniana
  • Oclusión de una vena retiniana

Aunque ambas pueden causar una pérdida visual indolora, no tienen exactamente el mismo origen, evolución ni tratamiento.

Oclusión arterial y oclusión venosa: ¿en qué se diferencian?

Oclusión de la arteria retiniana

La oclusión de la arteria retiniana se produce cuando una arteria que lleva sangre a la retina queda bloqueada, generalmente por un émbolo, un coágulo o material procedente de otra parte del sistema circulatorio.

Por lo que la oclusión puede afectar a la arteria central de la retina o únicamente a una de sus ramas. La forma central suele provocar una pérdida visual súbita, intensa e indolora en un solo ojo. Por su relación con enfermedades vasculares sistémicas y con el riesgo de ictus, se considera una auténtica urgencia médica.

Oclusión de la vena retiniana

Por otro lado, la oclusión de la vena retiniana aparece cuando una vena encargada de drenar la sangre de la retina queda bloqueada. Como consecuencia, la sangre se acumula, aumenta la presión dentro de los vasos y pueden producirse hemorragias, inflamación y edema macular.

También puede afectar a la vena central de la retina o a una de sus ramas. La pérdida visual suele ser indolora y puede variar desde una ligera visión borrosa hasta una afectación importante, dependiendo de la localización y de la extensión de la obstrucción.

Síntomas de las oclusiones vasculares retinianas

Los síntomas suelen aparecer en un solo ojo y, en muchos casos, no producen dolor. Entre las manifestaciones más habituales se encuentran:

La intensidad depende del vaso afectado. Una oclusión central suele comprometer una extensión mayor de la retina, mientras que una oclusión de rama puede afectar solo a una parte del campo visual. En algunas oclusiones venosas leves, el paciente puede presentar pocos síntomas y la alteración puede descubrirse durante una revisión. Sin embargo, cualquier cambio visual repentino debe valorarse sin demora.

¿Cuáles son sus principales factores de riesgo?

Las oclusiones vasculares retinianas suelen estar relacionadas con factores que también afectan a la circulación del resto del organismo. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Hipertensión arterial
  • Diabetes
  • Colesterol elevado
  • Tabaquismo
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Edad avanzada
  • Glaucoma
  • Alteraciones de la coagulación en determinados pacientes

En el caso de las oclusiones venosas, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y el glaucoma se encuentran entre los factores asociados más habituales. En personas jóvenes o cuando no existen factores de riesgo evidentes, puede ser necesario ampliar el estudio para descartar enfermedades inflamatorias, alteraciones hematológicas o problemas de coagulación.

¿Por qué la oclusión arterial es una urgencia?

Una oclusión de la arteria central de la retina interrumpe de forma repentina el aporte de oxígeno al tejido retiniano. El paciente suele notar una pérdida visual intensa en cuestión de segundos. Además de poner en riesgo la visión, puede indicar la existencia de una enfermedad vascular capaz de afectar también al cerebro o al corazón.

Por este motivo, las recomendaciones clínicas actuales indican que una oclusión arterial retiniana aguda y sintomática debe remitirse de inmediato a un centro de referencia para ictus. En mayores de 50 años, si además existen dolor de cabeza reciente, sensibilidad en el cuero cabelludo, dolor al masticar o malestar general, debe descartarse con urgencia una arteritis de células gigantes.

Complicaciones de las oclusiones venosas

La principal complicación de una oclusión venosa retiniana es el edema macular. Se produce cuando se acumula líquido en la mácula, la zona central de la retina encargada de la visión detallada. Este edema puede causar visión borrosa, distorsión y dificultad para leer.

Otras posibles complicaciones son: la isquemia retiniana, el crecimiento de vasos sanguíneos anómalos, la hemorragia vítrea, el aumento de la presión ocular  el glaucoma neovascular. Por ello, incluso cuando la visión inicial no está muy afectada, es importante mantener un seguimiento oftalmológico.

¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico comienza con una exploración completa y la valoración del fondo de ojo. Dependiendo de cada caso, pueden utilizarse pruebas como:

  • Fondo de ojo: permite observar las hemorragias, los vasos afectados, la inflamación y otros signos característicos de la oclusión.
  • OCT macular: la tomografía de coherencia óptica permite detectar y medir el edema macular con gran precisión.
  • Retinografía: documenta el aspecto de la retina y facilita la comparación durante el seguimiento.
  • Angio-OCT o angiografía: ayudan a estudiar la circulación retiniana, identificar zonas de falta de riego sanguíneo y valorar la presencia de vasos anómalos.

La exploración ocular suele complementarse con un estudio médico general, especialmente cuando existen factores de riesgo cardiovascular.

Tratamiento de las oclusiones vasculares retinianas

El tratamiento depende de si la obstrucción afecta a una arteria o a una vena, de su localización y de las complicaciones presentes. 

  • En las oclusiones arteriales, la prioridad es la atención urgente y el estudio vascular sistémico. No existe un tratamiento ocular que garantice la recuperación de la visión una vez establecida la lesión, de ahí la importancia de actuar rápidamente.
  • En las oclusiones venosas, el tratamiento se dirige principalmente a controlar sus complicaciones. Cuando existe edema macular, pueden indicarse inyecciones intravítreas de fármacos anti-VEGF. Algunos pacientes necesitan tratamientos repetidos y seguimiento prolongado para mantener la mejoría visual.
  • En determinadas situaciones también puede valorarse el uso de corticoides intraoculares o láser, según la evolución y las características de la retina. Además, es fundamental controlar la tensión arterial, la glucosa, el colesterol y el resto de los factores vasculares.

¿Se pueden prevenir?

No todas las oclusiones vasculares retinianas pueden evitarse, pero controlar los factores de riesgo ayuda a reducir la probabilidad de que aparezcan y protege la salud general. Por eso, es recomendable:

  • Controlar la presión arterial
  • Mantener la diabetes bien tratada
  • Vigilar los niveles de colesterol
  • No fumar
  • Realizar ejercicio adaptado
  • Acudir a revisiones médicas y oftalmológicas
  • Cumplir el tratamiento del glaucoma cuando exista

La retina puede mostrar alteraciones relacionadas con enfermedades que afectan a todo el organismo. Por eso, una oclusión vascular no debe considerarse únicamente un problema ocular.

¿Cuándo acudir urgentemente al oftalmólogo?

La ausencia de dolor no significa que el problema sea leve. Muchas oclusiones vasculares retinianas son indoloras y, aun así, requieren una actuación rápida. Debes buscar atención inmediata si notas:

  • Pérdida repentina de visión en un ojo
  • Aparición brusca de una mancha oscura
  • Pérdida de una parte del campo visual
  • Visión borrosa intensa sin causa aparente
  • Síntomas visuales acompañados de dificultad para hablar, debilidad o alteración facial

Oclusiones vasculares retinianas en Salamanca

Las oclusiones vasculares retinianas pueden afectar de forma importante a la visión y, en algunos casos, revelar una enfermedad cardiovascular que todavía no había sido diagnosticada.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca realizamos una evaluación completa de la retina mediante fondo de ojo, OCT y pruebas de imagen para determinar el tipo de oclusión, valorar sus posibles complicaciones y establecer un seguimiento personalizado.

Ante una pérdida visual repentina, no esperes a comprobar si mejora por sí sola. Una atención precoz es esencial para proteger la visión y estudiar adecuadamente la causa.

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

Noticias relacionadas

¿Quieres pedir una cita?Contacte con Dra. Raquel Medina y le atenderemos en breve.

12 + 10 =

Botón whatsapp