Glaucoma de ángulo abierto vs. cerrado: ¿cuál es la diferencia?

18 Ago 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

Cuando hablamos de glaucoma, en realidad nos referimos a un grupo de enfermedades oculares que pueden provocar daños progresivos en el nervio óptico y afectar a la visión. Sin embargo, no todos los glaucomas se desarrollan de la misma manera.

Una de las principales diferencias se encuentra en el llamado ángulo de la cámara anterior, la zona situada entre el iris y la córnea por la que se produce buena parte del drenaje del humor acuoso. Dependiendo de cómo sea esta zona y de qué esté dificultando la salida del líquido, podemos encontrarnos ante un glaucoma de ángulo abierto o de ángulo cerrado.

Aunque ambos pueden dañar el nervio óptico, su forma de aparición, sus síntomas y el abordaje que requieren son diferentes. El glaucoma de ángulo abierto suele evolucionar lentamente y sin producir señales evidentes durante sus primeras etapas. El cierre angular, en cambio, puede producir en determinadas situaciones una subida brusca de la presión intraocular y convertirse en una urgencia oftalmológica.

Conocer estas diferencias ayuda a entender por qué dos pacientes diagnosticados de glaucoma pueden necesitar controles y tratamientos diferentes.

¿Qué significa que el ángulo del ojo esté abierto o cerrado?

Para entender la diferencia entre ambos tipos de glaucoma debemos fijarnos primero en una pequeña estructura situada en la parte anterior del ojo. El espacio donde se encuentran la córnea y el iris forma el ángulo iridocorneal. En esta zona se localiza la malla trabecular, una de las principales vías por las que el humor acuoso abandona el interior del ojo.

El humor acuoso se produce continuamente. Para mantener una presión intraocular adecuada debe existir un equilibrio entre su producción y su salida.

Podemos encontrarnos con dos situaciones diferentes:

  • Ángulo abierto: el iris no bloquea físicamente el acceso a la zona de drenaje, aunque el humor acuoso puede encontrar resistencia para salir correctamente.
  • Ángulo cerrado: el iris entra en contacto con la zona de drenaje y dificulta o impide la salida del humor acuoso.

Esta diferencia anatómica explica buena parte de las características de cada tipo.

¿Qué ocurre en el glaucoma de ángulo abierto?

En el glaucoma de ángulo abierto, el ángulo formado entre el iris y la córnea permanece accesible, pero el sistema de drenaje no funciona con suficiente eficacia. Como consecuencia, en muchos pacientes aumenta la presión intraocular y, con el tiempo, puede producirse un daño progresivo del nervio óptico.

Sin embargo, es importante recordar que presión ocular elevada y glaucoma no son exactamente lo mismo. Existen pacientes con presión elevada que no presentan daño glaucomatoso y también personas que desarrollan glaucoma con cifras de presión consideradas dentro del rango estadísticamente normal.

Lo que caracteriza al glaucoma es el daño del nervio óptico, no únicamente una determinada cifra de presión. Su evolución suele ser lenta y, especialmente al principio, puede pasar desapercibida.

¿Qué ocurre cuando el ángulo se cierra?

En el cierre angular, el iris bloquea parcial o totalmente la zona por la que debería drenar el humor acuoso. Si este cierre se produce de forma brusca, el líquido puede acumularse rápidamente y provocar una elevación importante de la presión intraocular. Es lo que conocemos como ataque agudo de cierre angular. Pero existe un matiz importante: el cierre del ángulo no siempre aparece de forma repentina.

Algunos pacientes presentan un ángulo anatómicamente estrecho sin daño del nervio óptico, mientras que otros pueden desarrollar cierres intermitentes o una evolución crónica que inicialmente produzca pocos síntomas. Por tanto, asociar siempre “ángulo cerrado” con un episodio agudo sería una simplificación.

Glaucoma de ángulo abierto vs. cerrado: diferencias principales

Aunque ambos pueden terminar dañando el nervio óptico, existen diferencias importantes.

  • Forma de evolución. El glaucoma de ángulo abierto generalmente progresa de manera lenta. El cierre angular puede ser progresivo, intermitente o aparecer de forma aguda.
  • Síntomas iniciales. El glaucoma de ángulo abierto suele ser asintomático durante bastante tiempo. El cierre angular crónico también puede pasar desapercibido, pero un ataque agudo suele provocar síntomas intensos.
  • Estado del ángulo. En el glaucoma de ángulo abierto, el acceso a la malla trabecular permanece abierto. En el cierre angular, el iris bloquea parcial o completamente esa zona.
  • Presión intraocular. En ambos tipos puede existir una presión intraocular elevada. En un ataque agudo de cierre angular, la presión puede aumentar de forma rápida y considerable.
  • Urgencia. El glaucoma de ángulo abierto requiere diagnóstico, tratamiento y seguimiento, pero habitualmente no se presenta como una urgencia. Un ataque agudo de cierre angular sí constituye una urgencia oftalmológica.

¿Qué síntomas produce cada uno?

Esta es probablemente una de las diferencias que más interesa al paciente.

Glaucoma de ángulo abierto

Durante sus primeras etapas puede no producir ningún síntoma. El daño puede avanzar lentamente y afectar inicialmente a determinadas zonas del campo visual periférico sin que la persona sea consciente de ello.

Esta evolución silenciosa explica la importancia de las revisiones oftalmológicas, especialmente cuando existen factores de riesgo.

Cierre angular agudo

Cuando el ángulo se cierra repentinamente y la presión aumenta de forma brusca, pueden aparecer:

  • Dolor ocular intenso
  • Ojo rojo
  • Visión borrosa
  • Halos alrededor de las luces
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas
  • Vómitos

Ante esta combinación de síntomas es necesario buscar atención médica inmediata. El National Eye Institute considera el glaucoma de ángulo cerrado agudo una urgencia médica porque, sin tratamiento, el aumento de presión puede provocar rápidamente daños visuales.

¿El glaucoma de ángulo cerrado siempre da síntomas?

No. Este punto es especialmente importante porque puede generar confusión. Además del ataque agudo existen formas de cierre angular crónico, en las que el proceso se desarrolla progresivamente y puede no provocar síntomas evidentes durante las primeras etapas. También existen personas que simplemente presentan un ángulo estrecho y tienen mayor predisposición a que este pueda cerrarse, pero todavía no presentan daño glaucomatoso.

Por tanto, tener un ángulo estrecho, presentar un cierre angular y tener un glaucoma por cierre angular no son exactamente la misma situación. El oftalmólogo debe determinar en qué estado se encuentra cada paciente.

¿Por qué algunas personas tienen el ángulo más estrecho?

La anatomía del ojo influye directamente. El riesgo de cierre angular es mayor en ojos en los que existe menos espacio entre el iris y la córnea. Entre los factores asociados se encuentran:

  • Edad avanzada
  • Hipermetropía
  • Antecedentes familiares de cierre angular
  • Cámara anterior poco profunda
  • Determinadas características anatómicas del cristalino y del segmento anterior del ojo

Con el paso de los años, el cristalino puede aumentar de tamaño y ocupar progresivamente más espacio, contribuyendo al estrechamiento del ángulo en ojos predispuestos. Tener alguno de estos factores no significa necesariamente que vaya a desarrollarse un glaucoma, pero puede justificar una vigilancia específica.

¿Cómo sabe el oftalmólogo si el ángulo está abierto o cerrado?

No puede determinarse simplemente observando el ojo desde fuera ni midiendo únicamente la presión intraocular. Una de las exploraciones fundamentales es la gonioscopia.

¿Qué es la gonioscopia?

La gonioscopia es una prueba que permite al oftalmólogo observar directamente el ángulo formado entre el iris y la córnea. Se trata de una exploración esencial para clasificar correctamente el mecanismo del glaucoma y orientar el tratamiento.

Para realizarla se coloca sobre el ojo, después de aplicar anestesia tópica, una lente especialmente diseñada para visualizar esta zona. Gracias a esta exploración puede determinarse:

  • Si el ángulo está abierto
  • Si es estrecho
  • Si existen zonas cerradas
  • Si se han formado adherencias entre el iris y las estructuras del ángulo
  • Si existen otras alteraciones que puedan explicar el cierre

¿Basta con medir la presión ocular?

No. Una presión intraocular elevada es un factor de riesgo muy importante, pero una medición aislada de la presión no permite diagnosticar ni clasificar correctamente un glaucoma. La valoración puede incluir:

  • Medición de la presión intraocular
  • Exploración del nervio óptico
  • Gonioscopia
  • OCT del nervio óptico y de la capa de fibras nerviosas
  • Campimetría para estudiar el campo visual
  • Paquimetría para medir el grosor de la córnea
  • Otras pruebas del segmento anterior cuando sean necesarias

El diagnóstico se obtiene valorando conjuntamente la anatomía del ángulo, el estado del nervio óptico, la presión y la función visual.

¿El tratamiento es igual en los dos tipos?

No, y esta es una de las razones por las que resulta fundamental diferenciar correctamente el mecanismo. En ambos casos, uno de los objetivos principales es controlar la presión intraocular y proteger el nervio óptico. Sin embargo, la estrategia utilizada puede ser diferente.

En el glaucoma de ángulo abierto

Según las características del paciente, pueden utilizarse colirios, procedimientos con láser o diferentes técnicas quirúrgicas destinadas a disminuir la presión intraocular. Por ejemplo, la trabeculoplastia láser actúa sobre la zona de drenaje para favorecer la salida del humor acuoso en determinados pacientes.

En el glaucoma de ángulo cerrado

El objetivo no es únicamente reducir la presión, sino también resolver o prevenir el mecanismo responsable del cierre. Uno de los procedimientos utilizados cuando existe un componente de bloqueo pupilar es la iridotomía periférica con láser.

¿Qué es una iridotomía láser?

La iridotomía periférica consiste en realizar con láser una pequeña abertura en la zona periférica del iris. Esta abertura proporciona una vía alternativa para el paso del humor acuoso entre las cámaras posterior y anterior del ojo, ayudando a reducir la diferencia de presión que puede empujar el iris hacia la zona de drenaje.

Puede estar indicada en determinadas situaciones de cierre angular o cuando existe un riesgo significativo de que este se produzca. No todos los ángulos estrechos necesitan exactamente el mismo tratamiento, por lo que la indicación debe realizarse después de estudiar la anatomía ocular.

¿Qué ocurre durante un ataque agudo de cierre angular?

Un ataque agudo necesita tratamiento inmediato. El objetivo inicial es reducir rápidamente la presión intraocular y controlar la situación para evitar daños en el nervio óptico y otras estructuras del ojo.

Para ello pueden utilizarse diferentes medicamentos y, posteriormente, realizarse el tratamiento láser indicado para resolver el mecanismo de cierre. Además, cuando un ojo ha presentado un ataque agudo, el especialista suele estudiar cuidadosamente el otro, ya que puede compartir características anatómicas que aumenten su riesgo.

No debe esperarse a que los síntomas desaparezcan por sí solos.

¿Puede recuperarse la visión perdida por glaucoma?

El daño producido por el glaucoma en el nervio óptico es irreversible. Los tratamientos disponibles están destinados fundamentalmente a evitar o ralentizar la progresión del daño, no a recuperar las fibras nerviosas que ya se han perdido.

Por eso, el diagnóstico precoz es especialmente importante. En el glaucoma de ángulo abierto permite detectar la enfermedad antes de que el paciente sea consciente de una pérdida visual significativa. Por otro lado, en el cierre angular permite identificar determinados ojos de riesgo y actuar antes de que aparezca un episodio grave cuando el especialista considera que existe indicación para hacerlo.

Entonces, ¿cuál de los dos tipos es más peligroso?

No resulta útil considerar uno simplemente “peor” que el otro. Ambos pueden comprometer la visión si no se diagnostican y tratan adecuadamente, pero lo hacen mediante mecanismos y ritmos diferentes.

  • El glaucoma de ángulo abierto puede ser peligroso precisamente porque progresa silenciosamente y el paciente puede no darse cuenta del daño durante años.
  • El glaucoma  de cierre angular agudo es peligroso por el motivo contrario: la presión puede aumentar de forma muy rápida y necesita tratamiento urgente.

¿Cómo saber qué tipo de glaucoma tengo?

La respuesta no puede obtenerse únicamente por los síntomas. Un paciente puede tener una presión ocular elevada sin glaucoma, un glaucoma de ángulo abierto sin síntomas o un cierre angular crónico que haya pasado inadvertido.

Para clasificar correctamente el problema es necesaria una exploración oftalmológica que incluya el estudio del ángulo y del nervio óptico. Si ya has sido diagnosticado de glaucoma, conocer qué tipo tienes también ayuda a comprender por qué te han recomendado determinadas pruebas, tratamientos o revisiones.

La importancia de diferenciar el mecanismo del glaucoma

Hablar de glaucoma de ángulo abierto y cerrado no significa simplemente hablar de dos nombres diferentes para una misma enfermedad.

La posición del iris y el funcionamiento del sistema de drenaje condicionan cómo aumenta la presión, cómo puede evolucionar la enfermedad y qué tratamientos pueden utilizarse.

El glaucoma de ángulo abierto suele tener una evolución progresiva y silenciosa. El cierre angular, por su parte, puede desarrollarse lentamente o provocar un episodio agudo con dolor, ojo rojo y pérdida de visión que requiere atención inmediata.

En nuestra clínica oftalmológica en Salamanca realizamos el estudio del nervio óptico, la presión intraocular y las estructuras del segmento anterior para identificar el mecanismo de cada caso y establecer el seguimiento adecuado.

Si ya tienes un diagnóstico de glaucoma o te han indicado que presentas un ángulo estrecho, las revisiones periódicas permiten controlar su evolución. Y ante dolor ocular intenso de aparición repentina acompañado de ojo rojo, visión borrosa, halos, náuseas o vómitos, es importante acudir inmediatamente a un servicio de urgencias.

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

Noticias relacionadas

¿Quieres pedir una cita?Contacte con Dra. Raquel Medina y le atenderemos en breve.

2 + 3 =

Botón whatsapp