Parálisis del tercer par craneal: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento en neurología clínica

9 Mar 2026

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

La parálisis del tercer par craneal, también conocida como afectación del nervio motor ocular común, es un trastorno neurológico que compromete los movimientos oculares, la elevación del párpado superior y la respuesta de la pupila a la luz. Se trata de una entidad clínica relevante en el ámbito de la neurología, la oftalmología y la medicina de urgencias, ya que en determinados casos puede ser indicativa de una patología cerebral grave y potencialmente mortal.

¿Qué es el tercer par craneal y qué función cumple?

El tercer par craneal es un nervio motor que controla varios músculos responsables del movimiento del ojo hacia arriba, abajo y hacia adentro. Además, interviene en la elevación del párpado superior y en la contracción de la pupila ante la luz. Cuando este nervio se lesiona o deja de recibir un aporte sanguíneo adecuado, se produce una parálisis oculomotora, que puede ser parcial o completa.

Desde el punto de vista anatómico, el nervio recorre estructuras profundas del encéfalo, lo que explica que su alteración pueda estar relacionada con aneurismas cerebrales, hemorragias intracraneales, tumores o trastornos vasculares.

Causas principales: compresión e isquemia del nervio

Las causas más frecuentes de la parálisis del tercer par craneal pueden agruparse en dos grandes mecanismos:

1. Compresión del nervio

La presión directa sobre el nervio suele deberse a trastornos intracraneales graves, como:

  • Aneurisma cerebral en una arteria que irriga el cerebro.
  • Herniación cerebral, que ocurre cuando el tejido encefálico se desplaza debido a hemorragias, traumatismos craneoencefálicos, tumores u otras masas.

En estos casos, la compresión puede afectar también a las fibras que controlan la pupila, provocando su dilatación y pérdida de respuesta a la luz. La presencia de una pupila dilatada es un signo clínico de alarma que exige evaluación urgente.

2. Irrigación sanguínea insuficiente (isquemia)

El déficit de flujo sanguíneo en los pequeños vasos que nutren el nervio es otra causa habitual. Suele asociarse a enfermedades sistémicas que afectan a los vasos sanguíneos, como:

  • Diabetes mellitus.
  • Hipertensión arterial.
  • Accidente cerebrovascular o accidente isquémico transitorio.
  • Vasculitis u otros trastornos inflamatorios vasculares.

En estos cuadros, a diferencia de las causas compresivas, la pupila puede permanecer normal, lo que orienta el diagnóstico hacia un origen vascular.

Moscas volantes en los ojos

Síntomas de la parálisis del nervio motor ocular común

Los síntomas dependen del grado de afectación, pero existen signos característicos que permiten sospechar esta patología:

  • Visión doble (diplopía), especialmente al mirar en determinadas direcciones.
  • Desviación del ojo afectado hacia afuera y ligeramente hacia abajo cuando la persona mira al frente.
  • Dificultad o imposibilidad para mover el ojo hacia arriba, abajo o hacia adentro.
  • Caída del párpado superior (ptosis), una alteración que en algunos casos puede requerir valoración mediante cirugía palpebral como la blefaroplastia.
  • Dilatación pupilar y falta de respuesta a la luz en algunos casos.

Cuando la causa es grave, pueden aparecer síntomas neurológicos adicionales como dolor de cabeza intenso y súbito, somnolencia progresiva o disminución del nivel de conciencia. Estos signos pueden indicar la rotura de un aneurisma o una hernia cerebral, situaciones que constituyen una emergencia médica.

Diagnóstico: evaluación neurológica e imagen cerebral

El diagnóstico de la parálisis del tercer par craneal se basa en una exploración neurológica completa, en la que se valoran los movimientos oculares, la posición del párpado y la respuesta pupilar. En algunos casos, la evaluación debe complementarse con la valoración por especialistas en oftalmología.

Para identificar la causa subyacente, se emplean pruebas de imagen cerebral como:

  • Resonancia magnética (RMN) del encéfalo.
  • Tomografía computarizada (TC).

Si existe sospecha de hemorragia o rotura de aneurisma, la realización de una prueba de imagen es inmediata. En determinados casos pueden requerirse estudios adicionales como angiografía cerebral o punción lumbar, especialmente si las pruebas iniciales no muestran hallazgos concluyentes.

La evaluación rápida es fundamental cuando la pupila está afectada o cuando los síntomas sugieren un proceso intracraneal grave.

Tratamiento: abordaje según la causa

No existe un tratamiento único para la parálisis del tercer par craneal, ya que el abordaje depende directamente de la causa identificada.

  • En caso de aneurisma cerebral o compresión por masa, puede ser necesaria una intervención neuroquirúrgica urgente.
  • Cuando el origen es vascular y está relacionado con enfermedades sistémicas como la diabetes, el tratamiento se centra en el control estricto de los factores de riesgo cardiovascular.
  • En algunos casos de origen isquémico, la recuperación puede producirse de forma progresiva en semanas o meses.

Además, pueden indicarse medidas sintomáticas para aliviar la diplopía, como el uso temporal de parches o correcciones ópticas específicas. En algunos casos, técnicas de cirugía refractiva pueden contribuir posteriormente a mejorar determinados problemas visuales asociados.

Importancia clínica y prevención

La parálisis del nervio motor ocular común no debe considerarse un problema exclusivamente ocular. En muchos casos es un indicador neurológico de patología cerebral subyacente. Por ello, la identificación precoz de síntomas como visión doble, caída del párpado o dilatación pupilar es clave para activar protocolos diagnósticos adecuados.

Desde una perspectiva de salud pública, el control de enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial reduce el riesgo de complicaciones vasculares que pueden afectar a los nervios craneales. La adopción de hábitos saludables, revisiones médicas periódicas y el manejo adecuado de factores de riesgo cardiovascular son estrategias preventivas esenciales.

Ante cualquier alteración repentina de la visión, dolor de cabeza intenso o cambios en el estado de conciencia, es imprescindible acudir a un servicio de urgencias o solicitar una valoración especializada a través de la página de contacto. La rapidez en el diagnóstico puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y una complicación grave.

Dr. Alberto Bermudez
Medico Oftalmólogo at  | Web |  + posts

Oftalmólogo en Salamanca | Núm. Colegiado: 373707341

Especialista en cataratas y enfermedades del vítreo y la retina, con experiencia en el tratamiento de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética. Atiende padecimientos de la córnea, defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, así como afecciones comunes como ojo seco, conjuntivitis y blefaritis, con un enfoque integral en la salud visual.

Noticias relacionadas

¿Quieres pedir una cita?Contacte con Dra. Raquel Medina y le atenderemos en breve.

3 + 1 =

Botón whatsapp